
En las repisas del kiosco uno nunca sabe al lado de qué guarango te pueden ubicar. Lo mejor en estos casos es tomárselo con calma y nunca perder la sonrisa.

En las repisas del kiosco uno nunca sabe al lado de qué guarango te pueden ubicar. Lo mejor en estos casos es tomárselo con calma y nunca perder la sonrisa.
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