Se me ocurren pocas cosas más deprimentes que una pelota pinchada.
Un globo amarillo, dias después de su plenitud cumpleañera, atado aún del piolín que solía ser blanco y sonriendo con arrugas la inscripción felicidades en marrón…
Lo siento, ahora mismo el comentario esta cerrado.
Un globo amarillo, dias después de su plenitud cumpleañera, atado aún del piolín que solía ser blanco y sonriendo con arrugas la inscripción felicidades en marrón…