Desde ayer por la mañana, el ambiente urbano que nos rodea (habitualmente de colores tan chirriantes que lindan en lo saturado) se antoja pálido y algo gris. Una neblina con olor a quemado se mueve perezosamente calle abajo, cubriendo todo con un velo opaco muy parecido a la capa de polvo y pelusa que sí o sí se amontona en la parte superior de las paletas de cualquier ventilador de techo. Si uno sale al balcón y mira para allá, se alcanza a distinguir el resplandor del fuego responsable de tamaña afrenta al espíritu cromático de la zona.

Nadie se anima a decirlo, pero el siniestro es claramente intencional: alguien se enteró de la trágica muerte de un intrépido molusco y decidió homenajearlo armando su propio eclipse de ceniza. Es sabido que al rayo del sol no se puede llorar como Dios manda.
7 Comentarios a “Duelo”
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Hacía falta tanto fuego para secar tanta baba… La familia agradece las condolencias, los homenajes, los happenings, las demostraciones de afecto, las afrentas contra el medio ambiente, las coronas de lechuga y la ceniza. Sníf.
Lo cierto es que, aunque arrasemos con toda la fauna y flora de la península, no será nunca suficiente honor para Romualdo.
Fuego purificador solo el del sol que me quema los cuernos.
Caracol, col, col, echa los cuernos al sol…
Impresionante!
Ahora digo… si Romualdo ha muerto, porque sigo sintonizando desde wasabiland?
Me estaré volviendo medium? yo que siempre quise ser small….
Samuel, JeRe, wasabi: Desde el más allá, Romualdo los escucha. Claro que no entiende nada, porque es un caracol, pero no importa.
Ud. no sabe de las proezas telepáticas de las cuales era capaz Romualdo, A.E…