Nostalgia
7 de Mayo de 2004

Mediados de los años ochenta. Una época más cándida e inocente, en la que era socialmente aceptable asistir a un ágape barrial en pantalones cortos y camisa. Por otro lado, los pantalones largos podían alegremente terminar veinte centímetros por arriba del tobillo, exponiendo las medias flúo en toda su cromática gloria. Los pisos de cerámica de toda la comarca brillaban, bruñidos como un sol, porque la Gran Escasez de Cera del 89 todavía no se vislumbraba en el horizonte. Las palabras no eran necesarias para sacar a bailar a las chicas; un cabeceo sobraba. Nunca importó que la canción fuera, irremediablemente, una y otra vez la misma. Al fin y al cabo, el otro siempre estaba ahí. Para qué pedir más.

Esas piernas desnudas, algo chuecas a la altura de las alpargatas, todavía no soñaban con chapotear en un arroyo de tinta teñida de amor. Ese jardinero de rubio flequillo ni siquiera imaginaba los mares contra los que se estrellaría con sumo placer. Y sin embargo ambos ya sabían que veinte años no son nada cuando al fin los caminos paralelos se terminan por cruzar.
Archivado en: Daguerrotipos Digitales, Tinta Personal
14 comentarios
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qué bonitos recuerdos… y qué bonito presente
mmm… como ya has dicho tú lo de “jardinero”, me lo ahorras a mí
saludos y buen fin de semana!
Mi madre gustaba de vestirme con enormes pulloveres tejidos por mi abuela, unos hermosos pantalones de gimnasia color marrón (chocolate que le dicen ahora), unas magníficas medias de toalla que generalmente cubrían el pantalón casi casi hasta la rodilla, y como remate, como dando una pincelada de color a esa escultura macabra, unos zapatitos de gamuza medios desgarbados porque eran de mi primo.
Me emocioné. Mucho. Me voy a llorar a mi casa que está por empezar Señorita Maestra.
Faaaa!!! ¡Qué pibe!
Y qué bueno que un pibe escriba estas cosas.
n.a.p.g.: Buen fin de semana (algo atrasado… ¡perdón!) para vos también.
Fafo: El día en que se pueda hacer juicio a las madres por abuso de vestimenta infantil, unos cuantos empiezan a hacer cola en Tribunales.
Bater: Tomá la leche con galletitas y se te va a pasar la angustia. Vas a ver.
Diego: Y qué bueno que otros pibes escriban cosas tanto mejores. Al que le quepa el sayo…
Bueno, si son deseos retroactivos me sirven
Por cierto (pero no por ello menos falso), siempre me he preguntado por esa tendencia de las madres a vestir a los niños con petos (no sé cómo los llaman allá, pero bueno, son esos pantalones con una extensión en la parte superior que cubre el tórax y tirantitos, vaya, como los de la fotografía). ¿Lo harán para que no se ensucie la camisa/camiseta, para generar empleo a los psicólogos cuando crezcan (los niños, no los psicólogos) o porque ven que las demás madres también lo hacen (quién fue la primera?!quién fue la primera?!)? Ajem, nunca tengan insomnio o acabarán asi.
n.a.p.g.: Aquí los llamamos, justamente, “jardineros”.
Increible!
By the way, no era un asalto si no se escuchaba “footlose”
Y a la hora de los lentos, “Total eclipse of the heart” siempre picó en punta.
me gusta el flequilludo de jardinero….
Veinte años no son nada cuando al fin los caminos paralelos se terminan por cruzar. Ojalá mi camino se cruce con el de él. Hoy a los veinte se separan… dentro de veinte, no sé.
Lu: Se lo dejo baratito. Después arreglamos.
Morela: Mejor no saber. Siempre preferí la grata sorpresa a la amarga decepción.
Excelentes épocas, excelente selección de fotos… y excelentes comentarios!!!
Asaltos: mi lento preferido era “Should known better”, de Jimm Diamond, mejor conocido entonces como “Cuando yo era bombero”.
Madres y ropas: muchas fueron grandes pecadoras a la hora de vestirnos, pero yo me veía mucho peor cuando empecé a elegir por mí misma: hubiera sido perfecta para cualquier campaña tipo “más por menos” (o, en esa época, la caja del PAN).
Hablando de modas de otras épocas, quisiera compartir con ustedes una anécdota que me dejó pasmada de horror hace pocos días. Su servidora, chica (?) de casi treinta, escucha a sus espaldas que chica de menos de veinte pregunta a compañera de edad similar: “¿Y por qué los cinturones se llaman cinturones si se usan en la cadera? ¡¡¡Indignante, esta juventud, cuando nos hace tan tangible la sensación de que ya no pertenecemos a sus filas!!!