jun 242004
Llegó a la esquina y se detuvo repentinamente, rígido como el rector de una escuela religiosa en Bavaria a principios de siglo veinte. Miró a su alrededor, nervioso, como si sus ojos siguieran el vaivén enloquecido de la pelotita de ping pong durante una final olímpica. Un sudor frío como el estetoscopio de un médico esquimal comenzó a escurrirse por su sien. La certeza, definitiva como un silbato final, se le instaló en el corazón: su vida estaría de ahí en adelante condenada a ser una serie de comparaciones estúpidas, insoportables como estas líneas que, por suerte, aquí terminan.
13 Comentarios a “Tal cual”
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Pues a mi me encantan estas comparaciones. Especialmente la de Bavaria
Ñeñeñe No me creo que usted sepa de la rigidez de un rector de una escuela religiosa en Bavaria a principios de siglo veinte. A este post le falta documentación!
(Es increíble cómo nos atrapas el interés para dejarnos en pleno coitus interruptus al final del párrafo XD)
Me gustó tanto como mucho.
Bueeeeh… está bien, te dejo a vos las comparaciones.
(que son odiosas, se detestan entre sí)
Mejor comparaciones absurdas que inquietantes suposiciones, ¿no?
Es decir, a mí me gustaría más que compararan mi rigidez con la de un bávaro indolente que si dijeran “se detuvo repentinamente, rígido como si una escoba lo atravesara de la rabadilla a las orejas”, por poner.
En realidad tampoco era su vida, era la comparación de la vida de otro, que le tocó en suerte por sorteo y contraste.
Lo de Adrián me mató muy mal morida de la risa.
Vale la pena vivir una vida así?
Comió hasta hartarse y murió joven, según parece.
Moonsa: Como siempre, es usted muy amable.
Sen: No te imaginas cuántos años de investigación y documentación hay detrás de este post. Ninguno, claro.
Tinch: ¡Ricotón!
Adrián: Y ahora, ¿quién me saca esa dolorosa imagen de la cabeza? ¿eh?
Bater: Y salió perdiendo, en comparación.
Federico: ¿Así como qué?
Samuel: ¡Cómo come! Come como cuervo.
Arte entintado, simplemente arte, me provoca una envidia tal que le quebraria algún distrito del cuerpo humano sino fuera porque el miedo me paraliza
Dr. Ac: ¡Qué milagro que pase por acá! ¿No gustaría pasar a tomar una tacita de café? En serio, muy agradecido por el violento elogio. Y veo que a Ud. también le picó el bicho del blog, ¿no?
¿Acula blogueado? ¿Dónde, dónde?
Tinch: Investigue, señor moderador. A ver si yo voy a tener que hacerle los deberes, habráse visto.