Talento

28 de Julio de 2004

Roberto vive triste. Constantemente siente que hay algo a lo que debería estar dedicando sus días, pero no sabe exactamente qué es.

“Miralo a Maradona”, piensa en voz alta, torturando a los pobres desgraciados que tienen la mala suerte de sentarse a su lado en el tren. “Alguien a los tres años le puso una número cinco en los pies e instantáneamente él supo que estaba destinado a hacer maravillas. Y ahora, años después, aunque está gordo y viejo y bastante arruinado, todavía no perdió ni un poquito de esa magia. Le tiran un cascote y puede hacer jueguito durante tres horas. Pero imaginate lo siguiente: ¿Y si el Diego nacía en Nepal o Burkina Faso? Lo más probable es que jamás en su vida se fuera a cruzar con una pelota, y hoy sería panadero o cuidador de cabras o, peor, contador.”

“¿Y yo? ¿Y si yo soy un genio para el patinaje sobre hielo? ¿Y si en realidad nací para revolucionar la física nuclear? O, quién te dice, por ahí soy un actor del carajo. Pero en la puta vida de Dios voy a pisar un escenario o un lago congelado o un reactor atómico.”

“Y eso, el desperdicio de mi talento natural, me mata.” A esta altura, su eventual compañero de viaje seguramente ya huyó espantado y Roberto se queda en silencio, mirando por la ventanilla y tragando con dificultad la angustia que se le agolpa en la garganta.

En unos pocos años, Roberto se va a morir, amargado y solo, sin nunca terminar de conocer el fabuloso talento con el que fue bendecido: nadie en el mundo jamás se preocupó de manera tan fantástica por semejantes estupideces sin sentido.

Archivado en: Relatos Sin Razón

15 comentarios

  1. Kriminal dijo el 29 de Julio de 2004 a las 4:12 pm:

    Alguna vez pensé un cuento acerca de los temas que preocupan a Roberto. Pensé un personaje, que se moría, y llegaba a los Tribunales (no los de Talcahuano, sino los celestiales). Ahí lo atendía un tipo de barba y le explicaba que había sido buena persona, honesto, con una cantidad de pecados relativamente menores como para haberse ganado el paraíso. Pero que no lo podía dejar entrar porque no había sabído explotar el don que le había sido asignado. Y que tenía que volver a la Tierra, a vivir su vida para a saldar su deuda con El Creador (obviamente sin recordar su paso por los Tribunales)
    Nunca escribí ese cuento, y tal vez nunca lo haga. La mediocridad que nos gana a veces, hace que los Robertos se conformen con cavilaciones en lugar encontrar su propósito en la vida, aquello que los hace únicos.
    Quizás Maradona vivió mil veces hasta que supo que debía ser jugador. Quizás solo una porque nació en Argentina, país futbolero por excelencia. Pero seguramente, el ciclo se repitió un millón de veces hasta que en Libera, George Weah pateó la pelotá por primera vez.
    Pero estoy seguro que el talento, a la larga o a la corta se abre paso.
    Despues de recorrer un millón de kilómetros,se puede hallar una rosa en un desierto.
    Después de un millón de clicks, se puede encontrar arte en un blog.
    Gracias por tu talento.

  2. Lilian dijo el 29 de Julio de 2004 a las 6:06 pm:

    excelente, me revento de gusto… y asombrosa la sincronizacion de Kriminal

    mentes brillantes si las hay, la pucha, brindo por ustedes

  3. conde dijo el 29 de Julio de 2004 a las 8:27 pm:

    perdon, es la primera vez que paso por aca. Me gusto lo que escribiste, pero no tengo tiempo de seguir leyendo. Volveré. A proposito: el subtitulo del blog me partio la cabeza. Siempre me fascino esa frase del jugo Minerva.

  4. Baterflai dijo el 29 de Julio de 2004 a las 8:58 pm:

    Zas. No puedo comentar este cuento. A modo de disculpa esgrimiré que yo era Roberto hasta hace pocos años. Espero dejar de serlo del todo dentro de cinco años más.

  5. itn dijo el 30 de Julio de 2004 a las 3:21 am:

    Me gustaría tener una número cinco para vos, Sr. Entintado, pero no soy editor.
    Lo lamento, tal vez hubiera sido muy buen editor.

  6. Norman Rodriguez Yolando dijo el 30 de Julio de 2004 a las 4:15 pm:

    Que lastima lo de Roberto…
    pero si se hubiera dado cuenta de este problema cuando fue chico,
    entonces no hubiera sido tan lento despues de todo.

  7. Amor Entintado dijo el 31 de Julio de 2004 a las 8:39 am:

    Kriminal: Antes que nada, es un verdadero gusto que hayas pasado por acá. Te agradezco muchísimo tus amabilísimas (e inmerecidísimas) palabras, y ojalá te des una vuelta de vez en cuando por este rincón, que siempre serás bienvenido.
    Me hiciste acordar a un muy buen amigo y compañero de trabajo que es budista, y usó un ejemplo similar (exceptuando al Creador, claro) para explicarme en términos simples el tema del karma y el nirvana.
    Tu (aun inexistente cuento) pide a gritos ser escrito. Y le tendrías que mandar la primera copia al pobre Roberto, que necesita un poco de esperanza espiritual en su vida.
    ¡Un abrazo grande!

    Lilian: Te agradezco mucho el brindis, pero no es para tanto, che. Espero que lo hayas hecho con sidra en vez de champagne, que sería más acorde a la humildad de este rincón.

    Conde: Faltaba más, pase cuando guste que la casa no se reserva el derecho de admisión. Y sí, la frase del Minerva me quedó dando vueltas en la cabeza desde chico hasta que un día le encontré lugar en el blog.

    Bater: Empezá a imprimir las remeras con la leyenda “Somos todos Roberto”, que nos vamos a llenar de oro. Quizás sea ése nuestro talento.

    Itn: No me cabe la menor duda.

    Norman: Habrá que reeditarle la vida entonces. ¡Llamémoslo a Itn!

  8. Adrián dijo el 31 de Julio de 2004 a las 1:31 pm:

    Roberto hubiera ganado millones si se hubiera dado cuenta de tal don y hubiera montado una empresa de preocupaciones: por 1.000 dólares al mes, me preocupo de sus estupideces en su lugar, y así usted se las puede seguir permitiendo sin cargo alguno de conciencia.

    Poco olfato empresarial, es lo que tenía Roberto.

  9. Prima Bis dijo el 31 de Julio de 2004 a las 5:06 pm:

    Que lindo post. Es la primera vez que visito este Blog pero aseguro que voy a volver, me encantó, me sensibilizo!
    Quizas la vocacion o don de Roberto era ser un filosofo de la vida, y pensar lo que no piensa el resto…coincido ahi con Adrian…pero explotar un don no quiere decir ganar mucho dinero, si ese era su don lo explotaba gratuitamente.

  10. Lilian dijo el 31 de Julio de 2004 a las 9:56 pm:

    vino tinto diego :-) es mi elixir preferido… de onda y con el corazon, tenes el don y lo sabes explotar muy bien, brindo denuevo

  11. Baker dijo el 1 de Agosto de 2004 a las 1:49 pm:

    Me gustó el cuento, sin embargo no concuerdo con que sean “estupideces sin sentido”, excepto que se tome a la filosofía como “estupideces sin sentido”. Justamente, de eso se trata la filosofía, para qué vinimos, qué hacemos en este mundo, por qué estamos en la posición que estamos, cuál es el sentido de la vida. Roberto se plantea “si hubiera nacido en”, lo que es un planteo muy coherente al ver nuestro mundo actual donde nuestra suerte depende de dónde hayamos nacido. Si nacimos en una villa miseria donde nuestro padre es borracho y nuestra madre prostituta, donde luego nos lleven a pedir en la calle y a no educarnos, seguramente nuestra vida sería muy distinta de la vida actual. Y es eso justo? Quizá no sean estupideces sin sentido, sino la base para que tomemos conciencia acerca de una sociedad mejor. O no. Saludos y felicitaciones por el blog!

  12. JeRe dijo el 1 de Agosto de 2004 a las 6:42 pm:

    Me juego el brazo izquierdo de mi hermano que si hacemos una competencia le gano a este hombre.

  13. Amor Entintado dijo el 2 de Agosto de 2004 a las 6:44 am:

    Adrián: Roberto necesita de un buen asesor financiero como usted, pero jamás lo va a conocer. Otra más en su larga lista de decepciones.

    Priba Bis: Quizás otro don de Roberto es el de desperdiciar por completo sus dones, quién sabe. ¡Gracias por venir, y que se repita!

    Lilian: Servime una copita entonces, que me prendo de buen gusto. Se podrán desperdiciar los dones pero no el vino.

    Baker: Puede ser muy cierto lo que plantea. Y quizás el haber escrito acerca de Roberto refuta un poco (bastante) aquello de “estupideces sin sentido”. Espero tenerlo por aquí regularmente, que lo esperaremos siempre con la puerta abierta de par en par.

    JeRe: Momento, aclaremos. ¿EL brazo del mayor o del menor?

  14. Leonardo dijo el 23 de Agosto de 2004 a las 4:23 pm:

    La idea de Kriminal es profundamente budista, cierto. Y en cierta forma todo esto (el cuento y la sana discusión entorno a él), me ha hecho acordar a “El acercamiento a Almotásim”, de Borges. Y Kriminal tiene razón, hay arte acá…

  15. Amor Entintado dijo el 24 de Agosto de 2004 a las 7:56 am:

    Leonardo: Uy, hace cuánto que no leo “El acercamiento…”. Ahora me obligás a desenterrarlo. ¡Muchas gracias!

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