Posts de Agosto de 2004

Inspiración

29 de Agosto de 2004

Mi inspiración, a la que me voy a referir en adelante por su nombre de pila (María Esther), suele tomarse algunos días de vacaciones de tanto en tanto.

Ella se refiere a estos pequeños descansos como “recreos necesarios para recargar las baterías”. Yo prefiero llamarlos “ganas de rascarse un rato”. Sea como fuere, cuando María Esther entra en uno de estos períodos sabáticos no es de quedarse en casa tirada en el sofá con el control remoto en una mano y algo fresco para tomar en la otra (que es lo que yo haría), sino que se calza unas chancletas, guarda unos pesos en una carterita marrón horrible que carga hace décadas y enfila por la ruta hacia algún destino poco certero.

Cada tanto se pone en contacto conmigo, entusiasmada por algo que ella supone que nos podría llegar a servir. Me llama desde algún teléfono público, siempre por cobrar, y grita:
—¡Hoy vi un amanecer sobre el mar, desde la playa, que merece por lo menos dos poemas cortos y una bachata o son cubano!
—María Esther —le explico con paciencia—, vivimos a cincuenta metros del mar. Vemos amaneceres marinos todos los días. Literalmente.

Otras veces, la comunicación es en forma de telegrama. “Buenas noticias. Stop. Nueva tonalidad de amarillo descubierta. Stop. Buenas posibilidades para pintura o fotografía. Stop. Difícil de describir ahora. Stop. Muchas palabras en telegrama. Stop. Muy caro. Stop. Algo corta de fondos. Stop. Hablamos a la vuelta. Stop. Regar potus. Stop”. A su regreso, claro, ya el nuevo color se le olvidó y tanto palabrerío no sirvió de nada. Ni siquiera para salvar al pobre potus.

María Esther también es muy adepta a las postales. Mi favorita es una que mandó hace unos años desde Venecia, Ciudad del Cabo o quizás Río Gallegos (la fotografía está muy oscura y algo fuera de foco). “Conocí un marinero fascinante”, escribió en aquella ocasión. “Su obsesión por capturar cierta ballena blanca gigante es digna de una novela”. La pobre, que no es muy leída, ni se da por enterada cuando le toman el pelo de esta manera.

De todos modos, ya no me hago mala sangre por lo despistada y poco efectiva que puede resultar esta muchacha. A eso estoy acostumbrado; venimos conviviendo desde hace veintiocho años y hace rato que perdí toda esperanza de que cambie. Lo que sí me tiene preocupado es que este tipo de vacaciones cada vez resultan más asiduas y más prolongadas. De hecho, hoy se cumplen tres meses desde que María Esther partió por última vez y en todo este tiempo no tuve noticia alguna de su paradero.

Alguna vez leí eso de que “cada artista es un caníbal y cada poeta es un ladrón, todos asesinan a su inspiración y cantan acerca del pesar”. No es mala idea. Mañana mismo me compro un machete y que María Esther empiece a andar con mucho cuidado. Si es que vuelve alguna vez.

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Canción del momento II

25 de Agosto de 2004

Llega el momento de una nueva canción del ídem.

Hoy, bajo amenazas de la peor calaña, traemos a este roñoso rincón al señor Caetano Veloso, un muchacho que recién está arrancando en esto de la música. Este blog, siempre buscando ayudar a quienes lo necesitan, tratará de hacer su parte en la difusión de la obra de este (prácticamente) ignoto artista.

Su más reciente disco, una colección de covers intitulada A Foreign Sound, parece ser adorado y odiado en proporciones similares. Este cronista, que nunca quiere quedar mal con nadie, utilizará la palabra “desparejo”. De entre las muchas joyas y algunas baratijas bastante espantosas (¿Feelings? ¡Agh!) que se pueden encontrar en el extenso listado de canciones de este LP, seleccionamos el ya clásico original de Talking Heads, (Nothing But) Flowers.

Flash - Cancion del momento


La canción me encantó desde el primer momento en que la escuché en la voz de David Byrne (creo que fue durante el verano del 89, sentado en la alfombra del living de casa, vistiendo esa remera azul con la tablita de surf en la espalda, pero puedo estar inventando), y la reinterpretación de Veloso no es simplemente digna: realmente podría haber sido éste el tema original, y nadie (ni siquiera Byrne) se hubiera quejado.

Ya sé, ya sé. No es coherente que una canción tan zumbonamente ecológica y naturista me fascine de esta manera justamente a mí, que si me separan del teclado de mi PC por más de unas horas entro en síndrome de abstinencia. Pero la coherencia es una virtud muy sobrevaluada y que jamás cultivaremos por estos lares.

Que la disfruten.

Mejores dos segundos®: La fantástica forma en que Veloso pronuncia la palabra “cookies”.

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La misión

21 de Agosto de 2004

Siete menos cuarto de la mañana. Juan Carlos apuró el último trago de café y enjuagó la taza con un par de chorros de agua de la canilla. Se detuvo junto a la puerta de entrada al departamento y luego de ponerse el saco, sin siquiera pensarlo, dejó que su mano derecha hiciera el recorrido habitual para constatar que todo estuviera en su lugar: teléfono celular, llaves, pañuelo, lapicera. Al llegar al bolsillo interno izquierdo del saco, tanteó dos veces para comprobar con desazón que había olvidado su billetera en la mesa de noche, junto a la cama.

Se dirigió con pasos ligeros pero silenciosos hacia la habitación en donde todavía dormían su mujer y su pequeño hijo. El malestar por el olvido comenzó a dejar paso a un nerviosismo juguetón por la misión a cumplir: recuperar su billetera sin interrumpir el plácido sueño de Sofía y el bebé. Juan Carlos disfrutaba de estos pequeños desafíos y solía enmarcarlos en situaciones imaginarias, casi siempre algo cinematográficas. Hoy, decidió rápidamente, sería un marine en Vietnam intentando apropiarse de importantes documentos enemigos, resguardados por un par de somnolientos soldados dentro de una choza en un suburbio de Da Nang.

Abrió la puerta muy despacio, apenas lo suficiente para que pudiera deslizarse dentro de la habitación sin llenarla de luz exterior. Conteniendo la respiración, dio tres pasos lentos pero firmes, con la seguridad de conocer de antemano la distribución de los objetos en la penumbra del lugar. A su derecha, envueltos en una sospechosa fragancia a talco y perfume, los peligrosos guardias continuaban durmiendo pesadamente, sin sospechar su presencia. Calculó que estaba apenas a unos centímetros de distancia y dio un último paso, corto, certero. Terminando ya de plantar la suela, sintió con horror un pequeño bulto, algo blando, que se interponía entre la punta de su zapato y el suelo. No tenía ya forma de detener su impulso, y el objeto aplastado bajo su pie (¿una musaraña salvaje asiática? ¿un patito de goma?) chilló irreversiblemente.

Escuchó el estruendo del primer disparo a la vez que una explosión de fuego le destrozaba la rodilla. Aguantó el alarido que le llenaba la garganta e intentó un manotazo desesperado hacia su objetivo, avergonzado de fallar. Antes de que pudiera lograrlo, la segunda bala entró limpiamente en su sien con un ruido sordo, el último que jamás escucharía.

Su cuerpo, contorsionado en forma extraña, se desplomó sobre la húmeda tierra apisonada que pronto se teñiría de ocre oscuro con su sangre. Afuera, la selva se despertaba al ritmo frenético de la metralla.

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Máximas mínimas

17 de Agosto de 2004

Si San Martín pudo adoctrinar a su hija Merceditas, bien puedo yo ensayar algunos consejos para mi futura prole. Y rezan así:

No creo que esto termine acá. Tengo en las gateras cientos de consejos más para ser sabiamente ignorados.

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Canción del momento

12 de Agosto de 2004

Después de una ardua lucha cuerpo a cuerpo con el Macromedia Flash MX, al fin estamos en condiciones de inaugurar Canción del momento, flamante sección musical de Amor Entintado. Puede todavía resultar algo precaria y desprolija, así que agradezco mucho cualquier reporte de malos funcionamientos o rarezas impensadas.

La idea básica, inspirada casi directamente por el Song of the Week de Asterisk, el sitio de D. Keith Robinson, es ir colocando aquí arriba a la derecha (de vez en cuando y sin ninguna promesa de regularidad exacta) canciones que me parezcan interesantes para compartir con los sufridos lectores de este rincón.

Como a muchos, me gusta la música. Trato de escuchar de todo, dentro del ambiente sonoro bastante miope en que discurre mi vida (seguramente me estoy perdiendo de un cantautor fantástico en Mongolia del que jamás disfrutaré). Existen infinidad de canciones y melodías que me gustan, que me causan placer, que tarareo en la ducha, que silbaría mientras construyo (digamos) una repisa para poner frasquitos de especias en la cocina.

Pero hay algunas canciones que son más. Canciones que se rebelan y pasan al frente de la clase a dar la lección, y aunque están para un siete les pongo un diez por la falta de vergüenza al lucir los zapatos sucios y porque le guiñaron el ojo a la morocha del primer banco, que jamás les dirigirá la palabra. Canciones que me producen deseos irrefrenables de mudarme a un ático en París y escribir una novela espantosa. Canciones que pueden pintar las paredes de otro color con tres acordes. Ése es justamente el tipo de canciones que quiero poner en la vidriera de esta nueva sección del blog.

Para la inauguración opté por una canción que no dejé de escuchar al menos una vez por día en los últimos tres meses: Pink Bullets, de The Shins.

Flash - Pink Bullets


Hace unos años, mi hermano y yo solíamos entrenernos a la hora del almuerzo con juegos como “conectemos estos dos actores a través de la menor cantidad de películas” o “cuál es el tema número siete de tal disco”. Uno de estos divertimentos consistía en nombrar los mejores dos o tres segundos de una canción, reduciendo su atractivo a la mínima expresión. Por suerte no existía todavía este disco de The Shins, Chutes Too Narrow, porque jamás podría haberme decidido: rebosa de punta a punta, casi obscenamente, de momentos perfectos.

Esta canción, creo, sirve de muy buen ejemplo. Cuatro o cinco acordes, una melodía repetida una y otra y otra vez, un órgano sosteniendo todo allá al fondo, un interludio de (¡horror!) armónica. Y sin embargo me resulta de una belleza deslumbrante. Y las letras, ah, las letras. Imagino que varios darían la mano derecha por ser capaces de garrapatear con la zurda algo que resultara la mitad de bueno y simple a la vez.

Jamás una traducción (y menos la mía) puede capturar todo, pero creo que vale la pena intentar con algunos pocos versos. Se habla, como suele ocurrir, de algo que ya no está.

When our kites lines first crossed, we tied them into knots
To finally fly apart we had to cut them off
Cuando se cruzaron los hilos de nuestros barriletes, los anudamos
Para al fin volar separados tuvimos que cortarlos

Y se habla también de los efectos de esa ausencia.

Since then it’s been a book you read in reverse
So you understand less as the pages turn
Or a movie so crass and awkwardly cast
That even I could be the star
Desde entonces es como un libro que se lee hacia atrás
Así que entendés menos a medida que pasan las páginas
O una película tan grosera y de reparto tan extraño
Que hasta yo podría ser la estrella

Pero, de todas maneras, vale la pena. Como siempre.

But your memory is here and I’d like it to stay
Warm light on a winter day
Pero tu recuerdo está acá y me gustaría que se quedara
Luz cálida en un día de invierno

Es verdad de Perogrullo que los gustos son intensamente personales. Pero quizás a alguien que pase por aquí estas canciones le hundan los dedos en el mismo rincón del alma, y podremos anotar otra cosa en común en nuestra lista.

Nada se pierde con probar.

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Entintado Multimedia

8 de Agosto de 2004

Hace ya un tiempo que este blog anda con ganas de pegar un salto y hacerle cosquillas a algún otro de los cinco sentidos. Hasta ahora se ha visto confinado a la vista, que resulta muy bonita y evocativa, pero en algunas cosas se queda algo corta. En algún momento consideró pasar al tacto (sería un blog suave pero algo peludo), al olfato (huele a libro viejo y cerezas) o al gusto (agridulce con una pizca de canela), pero la tecnología de hoy anda medio perezosa para transmitir este tipo de cosas. Así que sólo nos queda el sonido, que a pesar de ser la única otra opción viable no está para nada mal.

En los próximos días, si los dioses del Macromedia Flash me iluminan y encuentro algo de tiempo en el bolsillo izquierdo de un pantalón viejo, habrá alguna melódica novedad aquí en la columna de la derecha.

Pero antes de decidirme por hacer algo en Flash, probé algunas otras opciones. Una de ésas fue Audioblogger, que es un servicio asociado a Blogger que permite realizar posts mediante el teléfono. Uno marca un número toll-free, introduce un código de autorización, habla (estupideces, en mi caso) por un rato, y luego automáticamente ese mensaje aparece como un post de audio en el blog.

Por un tema de la bajísima calidad de una comunicación telefónica, mi idea original de utilizarlo para incluir música en el blog (mediante la avanzada técnica de ubicar el teléfono delante de un parlante) quedó descartada rápidamente. Imagino que este tipo de tecnología resultará fantástica para gente que suele estar lejos de sus computadoras cuando necesitan hacer un post, tales como los ya famosos bloggers camioneros o los bloggers exploradores del Amazonas. Para mí, que bastante ya me cuesta escribir algo coherente, hablarlo es directamente imposible.

Valga entonces como muestra de ineptitud para la declamación esta primera incursión de Amor Entintado en el mundo acústico, con la obra intitulada Carraspeando (también conocida en algunos círculos del bajo mundo como La milonga del gargajo). Suban el volumen al máximo, que vale la pena.

Update importantísimo: ¡Lloren, chicos, lloren! ¡Y pídanle a Papá, como regalo atrasado del Día del Niño, el remix bailable de Carraspeando, denominado Gárgaras de Amor, creación exclusiva del afamado DJ Cordín de K! ¡Rápido, che, que se agota (el ancho de banda)!

(Gracias mil, Cordín)

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Fotos familiares

4 de Agosto de 2004

El Clan Entintado en pleno
Otro ángulo familiar

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Futuros éxitos del cine argentino

2 de Agosto de 2004

Hace varios meses ya, comenzó en la sección de Cine, TV y Espectáculos del Foro Naranja un multitudinario tutti frutti virtual que incluyó deliciosos rubros como Insulto, Vicio y Enfermedad. Uno de los más interesantes resultó ser el rubro de Películas Inventadas, que además del título del film en cuestión requería una pequeña síntesis argumental. Con motivo de la reciente finalización del juego, el señor Singing Banzo (gran amigo de la casa) se tomó el trabajo de compilar los mejores exponentes de las respuestas en esta categoría, y recomiendo enfáticamente a todos los interesados darse una vuelta por aquí para constatar el nivel de delirio y creatividad alcanzado por los participantes, a muchos de los cuales tengo el placer de llamar amigos.

Un servidor participó en el mencionado juego y algunas de sus colaboraciones aparecen en el compilado de Banzo, pero bajo otro seudónimo que seguramente les resultará terriblemente difícil de deducir. ¿Quién será el sagaz detective que me descubra? Y, más precisamente, ¿a quién le importa?

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