Se informa por la presente a toda la distinguida población que en el vigésimocuarto día del mes de Septiembre del año de Nuestro Señor de Dos Mil Cuatro, alrededor de las diez cero seis de la mañana, arribó a este mundo Don Mateo I, “El Entintado”, Marqués de las Palmeras Torcidas por el Viento, Barón del Eructo Estruendoso, Duque de Todo Pañal Espantosamente Sucio, Conde del Aroma Más Delicioso. Comuníquese, publíquese y archívese.

Los primeros dolores llegaron a eso de las doce de la noche, cuando apenas habíamos acomodado nuestras cansadas cabezas sobre la almohada luego de un largo día de trabajo. Ya en el hospital y durante el resto de la madrugada, La Entintada alternó entre períodos de molestia aguda y otros de profundo sopor narcótico inducidos por la muy agradable (pero no demasiado atractiva, a pesar del imaginario popular) enfermera encargada de vigilar el proceso. Yo, por mi parte, durante todo el rato no pude quitar los ojos del monitor que marcaba ritmos cardíacos, presiones sanguíneas y otras variables que no entendía, pero que de todas maneras me negaba a dejar de controlar, no fuera a ser que a alguien se le pasara algún detalle de largo. Los nervios y la ansiedad, por supuesto, cancelaban cualquier intento de sueño.
El trabajo de parto no progresó como se esperaba y en las primeras horas de la mañana se decidió que una cesárea sería necesaria (valga el trabalenguas). El proceso fue simple y directo: apenas unos minutos después de entrar a la sala de operaciones, con un amabilísimo anestesiólogo como improvisado pero muy efectivo fotógrafo, ya posábamos para nuestro primer retrato familiar con el nuevo integrante del clan Entintado.
El resto del día, mientras La Entintada se recuperaba de la operación, yo trataba de memorizar cada detalle del pequeño muchachito, en caso de que alguien intentara intercambiar niños al deslumbrarse por tanta belleza (todos sabemos que este tipo de cosa sucede constantemente; yo lo vi en Crónica TV). Quería asegurarme de poder identificarlo rápidamente en caso de algún tipo de pericia policial. El cansancio, que se sentía en cada centímetro de piel, pasaba de todas maneras a un remotísimo segundo plano.
Cayendo la noche, habíamos superado los momentos más complicados en la transición del nuevo integrante de la familia de su antiguo rol de ocupante uterino a su nuevo papel como berreante ciudadano del mundo. Algunos síntomas que los médicos prefirieron observar de cerca (siempre asegurándonos, aunque jamás les creyéramos, que se trataba de precauciones extremadamente normales) nos habían mantenido con los nervios crispados y la respiración acelerada, hasta que por fin nos dieron luz verde para pasar el resto de la estadía en el hospital junto a él en nuestra habitación. Mirando embobado a Mateo cenar por primera vez en brazos de La Entintada, caí en la cuenta de que ya superaba holgadamente las cuarenta horas seguidas de vigilia. A esta altura estaba convencido de que dormir era un hábito completamente innecesario de la raza humana y que, la verdad fuera dicha, bien podría no pegar un ojo nunca más por el resto de mis días.
Minutos después, con Mateo arrebujado entre los brazos y respirando tibio en mi cuello, no tardé ni diez segundos en caer profundamente dormido, buceando perezoso en la melaza dulce del mejor sueño de mi vida.

Se advierte al respetable neonato que ante el espectáculo de tan apetitosas manos, orejas y piecitos, el presente progenitor no se hace responsable de sus actos si termina por ceder a la irresistible tentación y devora de un bocado certero alguno de los mencionados apéndices.

Si mi nombre fuera Juan Ramón Jiménez, así comenzaría “Mateo y yo”:
Mateo es pequeño, lampiño, suave; tan blando por fuera, que se diría todo de algodón, que no lleva huesos. Ni siquiera los espejos de azabache de sus ojos son duros cual dos escarabajos de cristal negro, por suerte. Sería clara manifestación de algún tipo de trastorno ocular muy raro.
Lo dejo suelto y lógicamente no se va a ningún lado porque todavía no camina, sino que se queda tranquilo reposando allí en su cuna, y acaricia tibiamente con su nariz, rozándolas apenas, las sábanas con florecillas rosas, celestes y gualdas. Odio esas sábanas, principalmente porque no tengo idea de qué significa la palabra “gualdas”. Lo llamo dulcemente: “¿Mateo?”, y no hay trotecillo alegre ni cascabeleo ideal porque, como ya dije, no sabe aún trotar, pero da vuelta la cabeza, me mira y parece que se ríe.
Come cuanto le da su madre, que no es muy variado pero le alcanza y sobra. Algún día quizás le gustarán las naranjas mandarinas, las uvas moscateles, todas de ámbar; los higos morados, con su cristalina gotita de miel. Por ahora, la pálida teta, con su cristalina gotita de leche, es más que suficiente.
Es tierno y mimoso igual que un niño, justamente porque es un niño. Cuando paseo con él, los domingos, por las últimas callejas del shopping center, los vendedores de teléfonos celulares, vestidos de limpio y despaciosos, se quedan mirándolo:
- Tien’asero…
Tiene acero y sangre gallina, al mismo tiempo.

Pido perdón por la prolongada ausencia. Después de los lógicos desajustes, ya retornará este blog a la normalidad (que no es decir gran cosa, claro). Gradualmente volveremos a la frecuencia habitual de dos o tres posts por semana, pero no puedo garantizar que no sean todos tan horriblemente cursis como éste y se refieran constantemente a ombligos, leche o pañales.
Ustedes seguramente sabrán entender.


¡Felicitaciones!
Y no sólo por el niño. También por el post.
Un abrazo.
Muchas felicidades. Larga,sana y provechosa vida para el nuevo entintado.
Nunca hubiese imaginado que un post tan cursi pudiese sonar tan dulce…
Nos contagiaste de tu felicidad Tinteitor! Gracias por compartirla.
Felicitaciones a los nuevos Padres!
…y pensar que yo tambien podria tener mi quinta cria de aqui a nueve meses; bueno, ya les he de avisar a su debido tiempo.
La espera valio la pena, gracias por compartir; y como nuevo padre, sabemos que el entintado te va a quitar el sueño muy pronto, asi que no te preocupes tanto en postear tan seguido por un par de años.
Felicidades. Qué tengáis mucha alegría.
Me emociona muchísimo tu post. Bueno, mi primer hijo llegará al mundo en Marzo.
Felicitaciones, che!
Por cierto, cuidado cuando crezca, a ver si se lleva el blog a la boca
qué bonito todo
felicidades de nuevo
descansad y disfrutadlo mucho
Eduardo: Muchísimas gracias, por ambos elogios. Se aprecian muchísimo, sobre todo viniendo de quien vienen. ¡Abrazo!
Samuel: Te agradezco mucho los buenos deseos, y se los transmitiré al chiquitín.
Anónima: De nada, ojalá las sensaciones pudieran contagiarse tan fácil como las gripes.
FernanDoylet: Por suerte hasta ahora Mateo resultó un ángel. Come, duerme y raramente se queja. Mantenemos los dedos cruzados para que siga así.
Oaky:
)
Bernardito: Te felicito, y te deseo todo lo mejor. Vasa a vivir una experiencia muy recomendable. ¡Saludos!
Federico: ¡Gracias! Y si este chico se va a llevar el blog a algún lado, será a Núñez, jamás a La Boca.
Chihiro: Disfrutar es una constante en estos dias. ¡Un beso grande!
Que post más revitalizante, está lleno de cariño. Felicidades a los entintados por el regalito. Me gustó mucho la particular versión entintada de Platero y yo.
Que les vaya bonito.
Nada más que felicitarte y desearle a Mateo una hermosa vida.
pues solo falta la firma de un notario publico y el sello de la presiodencia para ponerlo en el registro oficial.
felicitaciones por creer en la humanidad y traer a otro ser humano que vivira soñara y amara, a esta tierra donde tanta falta hacen estas tres cosas.
Insert baba code here!
Besos y más besos, soy pésima para estas cosas, lo único que me sale es mandar besos y poner smilies pedorros
cómo no ablandarse ante tan cálidas fotos monocromo!
cómo no dormirse con esa no voz respirando en el cuello!
cómo no morder rollitos bracitos orejitas y naricitas!
descuide pa, entenderemos
Cursi?? Pues a mi me encantó!
Felicidades a la Entintada familia!
pero qué bebito más bonito
babas babas y mas babas de mi parte Tinto…
(la imagen de Mateo respirando en su cuello antes de caer dormido me dolio, pero de lo tierna que era…)
Beshosh a los tres !!!
como me hiciste reir con “Mateo y yo”
jajajajaaaa
como no vamos a entender tamaña ternura???
eso si, es un post chorreadisimo de baba!!!
Saludos!!!
Felicidades! que sentimientos mas dulces y mas hermosos pueden producir un bebe al segundo de tenerlos en brazos…. Me parece que Mateo va a ser “el muso” de los cuentos mas bonitos que puedas narrar
Felicitaciones, ya estás en condiciones de pertenecer a nuestra logia secreta de padres… bueno, ya dejó de ser secreta.
Muy bueno el post.
Saludos
Burdon: Muchas gracias, y de paso te agradezco el link a tu blog que usé para el “Platero y yo” original.
Sátiro: Justamente ésa será la misión de Los Entintados de aquí en adelante: una hermosa vida para Mateo. Esperemo que el hecho de ser hincha de River Plate no atente contra esta idea.
Ricardo: El placer de traerlo al mundo fue todo mío… y el trabajo, de la pobre Entintada. ¡Un abrazo!
Reflai: ¡Sos madrina abuela!
Peluca: ¡Gracias! (Por las palabras y por entender)
Moonsa: Seremos dos cursis, entonces
¡Besos!
Cestas: Muchas gracias. Ah, y tenés el mejor nick de la historia de este blog.
Pipi: Ya lo llevaremos al Eros para su primera reunión del PMFC, como corresponde. Un beso grande.
Lilian: Vos sabrás bien que, en una casa con un bebé, baba es lo que sobra
Grace: No tengo ninguna duda. ¡Saludos!
Manu: Escribiste justo cuando estaba contestando, pero no te sientas excluido. Te mando un gran abrazo, y el signo secreto de la logia no tan secreta.
El niño es blanco así que caben menos dudas de que seas el padre. Pero los ojos son un poco achinados…, bueno puede ser por lo de la tinta china.
Aunque, pensándolo bien, quien me dice a mi que tu no eres un chino-afrosudamericano.
Hermosa criatura, Enhorabuena.
Prr….Atchiis!!!
Cariños
(Gualdo es amarillo)
primera vez que vengo por aca, chusmeando post aburrida en el trabajo , hasta aqui llegue..y me alegraste la mañana. Felicitaciones. Bienvenido Mateo, y ojala podamos empezar a construirte entre todos un mundo mejor.
felicidades por todo ¡que bendicion!
Itn: Los ojos almendrados son cortesía de los genes de La Entintada. En realidad, casi todo él es viva imagen de su madre, gracias a Dios. Ya bastante tiene el mundo con uno de mí dando vueltas como para agregar un clon. ¡Un abrazo grande!
Anónima: Je… ¡Salud!
Diego: Ah, entonces el gualdo es uno de mis colores favoritos. Tendré que cambiar mi opinión de esas sábanas. Y sí, bien decías: ahora es para siempre. Un abrazo enorme.
Valeria: Bienvenida, mil gracias por la visita y ojalá que sean muchas más.
Mattie: ¡Muchas gracias!
Una delicia leer su primer diario de vida desde el pnto de vista baboso del mejor padre que Mateo podía esperar. Una delicia de personita. Felicitaciones a los tres nuevamente!
Un beso gigante
Excelente relato y sobre todo muy emocionante. ¡FeLiCiDaDeS otra vez!
Laila: ¡Exagerada! Besos gigantes para esos lares también.
PaULa: ¡Muchísimas gracias!
Mi manejo de los tiempos no es muy bueno, pero de todas maneras quería decir Felicitaciones. Y sospecho que esta personita va a ser alguien de quien dé gusto ser amigo.
Abrazo.
Singing: Tarde pero bien seguro. Y ése es un muy buen destino al que apuntar: que el muchacho llegue a ser alguien de quien dé gusto ser amigo. Un abrazo bien grande.