Y dijo el viejo:

Enamorarse del perfume, del contoneo, del mechón perfecto, de la risa tersa y las caderas apretadas, de la ironía medida, del comentario sagaz y los labios generosos… Enamorarse de todas esas cosas es vulgar, fácil y cualquier idiota puede hacerlo.

Apasionarse por un bostezo, por un ronquido, por un diente asimétrico o un lunar hirsuto, festejar una carcajada de hiena y perderse en una tos húmeda, regodearse en el aliento de la mañana y el almuerzo quemado, adorar cada insufrible estupidez, ahí está el arte, ahí está el compromiso, ahí está el verdadero amor.

Bienaventurados aquellos que se deleitan no en los ocasionales destellos de perfección sino en las terrenales miserias mundanas, porque han encontrado a su alma gemela.

Y los presentes asintieron en silencio, solemnemente, hasta que alguien le asestó al sabio un merecido mamporro en la crisma y la fiesta siguió su curso, sin otras sentenciosas interrupciones que la terminaran de arruinar.

  6 Comentarios a “El maestro”

  1. eso, a los viejos asi, que nos llenan el alma de cosas asi, hay que darles un mamporro…

  2. Puedo sacar número para ir a patear al viejo?

  3. Que se vaya con sus verdades a otra parte que bastante tenemos con nuestras propias mentiras!

  4. Lai: Jua!, me encantó. :)

  5. A mi me gustó! Ay! que sensiblona soy :S

  6. y es que es facil enamorarse cuando todo es bello, pero cuando hay problemas, cuando la economia no te da, cuando el niño llora y tus amig@s te dicen “mandilon(a)” y cuando no te suben el sueldo y la tarjeta no te pasa mas..cuando las libritas de mas se acomodan en los cuerpos y no hay forma de eliminarlas..Ahi te quiero ver!!!!!
    Excelente blog.. te sigo leyendo. Bye

Lo siento, ahora mismo el comentario esta cerrado.

   
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