Canción del momento VI
12 de Enero de 2005
Don Fantasma, uno de los más fieles lectores de este espacio, propuso con buen tino hace un tiempito que, en honor a la vuelta del Clan Entintado a la pampa húmeda que lo vio nacer, se incluyera un tango en la ya tradicional sección “Canción del momento”. Y como este blog se debe a sus lectores, les proponemos deleitarse los oídos con uno de los tangos favoritos de quien esto escribe: Afiches, con música de Atilio Stampone y letra del glorioso Homero Expósito, en la voz y los particulares fraseos de una leyenda tanguera, Roberto “El Polaco” Goyeneche.
No se puede comentar demasiado de esta joya. Como particularidad se puede observar que, por motivos de rima y estilo, Expósito no utiliza el tradicional “voseo” porteño, sino que opta por un más universal y delicado trato de “tú” para con esa amada perdida. A pesar de este detalle, el tango no deja de chorrear melancolía arrabalera por los cuatro costados y es prueba contundente de que es enteramente posible descollar en el dos por cuatro sin abusar del vocabulario lunfardo.
Mejores dos segundos®: La frase, mezcla de excusa y entendible justificación, con la que el cantor nos explica el motivo de todas sus acciones: “¡Fue culpa del amor!”.
Archivado en: Corcheas y fusas
8 comentarios
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Sublime.
Que bien rie (o llora) cantando este señor.
saludos,lenda la pieza
La gente afecta a los tópicos asegura que el tango no es nada más que “el lamento de un tipo abandonado por una mina”.
A esa gente le pediría que me nombren 5 tangos que hablen de un tipo dejado por una mujer. Comprobaríamos que al tercer tango nombrado, comienzan a dudar.
Yo te puedo nombrar 50 tangos que hablen de un tipo abandonado. Pero te puedo nombrar 500 que hablen de otra cosa.
El tango, amigos míos, es una postura frente al universo.
Cuando Cátulo Castillo pregunta “Quién se robó mi niñez?”, o cuando Garrospe nos dice que “Vivir es morirse soñando mentiras, vivir es un sueño que cuesta la vida”, es una indagación metafísica la que los tipos están teniendo. Gente avivada de que la peor tragedia es el paso del tiempo (”Vuelvo a encender el triste pucho del ayer”) y del caracter inevitable del destino (”Y en las grietas está Dios que acecha”).
Abandonar los tópicos establecidos de antemano siempre me pareció un buen consejo.
Disculpen el importunarlos con tanto chamuyo y perorata, pero es que cada vez que escucho decir que el tango es sólo el lamento de un abandonado, me dan ganas de balearme en un rincón.
Muchas gracias por el tango.
Lo estoy disfrutando mucho.
lo has hecho otra vez, roberto…. gracias por la musica che, nosostros nos la mercemos
Itn: Lamentablemente, reía (o cantaba) llorando. Ya hace unos años que nos tuvo que dejar.
Mattie: Me alegra que te haya gustado.
Fantasma: Ante todo, de nada. Y gracias por la perorata, que no es tal. Yo quise poner un tango que, aunque sea por abandonar el voseo, se escapaba un poco de los preconceptos, pero que sigue sufriendo un tipo abandonado. Y vos ahondás perfectamente en ese concepto de escaparse con esto de hacernos notar que no siempre tiene que ser así. Y que el tango, efectivamente, es una postura frente al universo. Mil gracias, y otras mil.
Nerón: Y no por saber que la merecen dejarán de merecerlas.
Si, si…. es muy lindo ese tango.
Gracias por tan buena elección.
Somos_Dos: Un placer que haya resultado de su agrado. ¡Saludos!