may 272005
 

Hablé en algún momento de discos que brillan desde un primer instante y nunca se apagan. Otras veces, como me ocurrió con Sailing to Philadelphia de Mark Knopfler, un disco puede permanecer humildemente oculto fuera del radar por un largo tiempo hasta que un día se digna a cruzársenos por delante y darnos un buen golpe en la frente. Lo compré y no lo toqué más. Casi cinco años después, no puedo dejar de escucharlo. Y esta canción, Baloney Again, es una de las principales razones.

You don’t strut around in these country towns
You best stay in the car
Look on ahead don’t stare around
You best stay where you are
You’re a long way from home, boy
Don’t push your luck too far
Baloney again

No te pavonees en estos pueblos de campo
Mejor quedate en el coche
Mirá hacia delante, no mires a los lados
Mejor te quedás donde estás
Estás lejos de casa, chico
No fuerces tu suerte demasiado
Mortadela de nuevo

Baloney quiere decir mortadela, sí, pero también se usa como una expresión despectiva cuando alguien habla pavadas (o chorradas, como dirían en la península ibérica).

We’re a long way from home
Just let’s pay the man and go
Baloney again

Estamos muy lejos de casa
Paguémosle al hombre y vámonos
Mortadela otra vez

Nunca fui un pastor negro predicando en el sur de Estados Unidos a principios del siglo pasado (o por lo menos eso creo), pero esta canción hace que me lo imagine perfectamente, completo con humedad pegajosa, grillos y miedo. Será por eso que me gusta tanto.

Go under the willow
Park her up beside the stream
Shoulders for pillows
Lay down your head and dream

Pasá por debajo del sauce
Estacioná junto al arroyo
Hombros por almohadas
Reposá tu cabeza y soñá

Flash – Cancion del momento IX

Mejores dos segundos®: El pequeño break después del segundo “lay down your head and dream”, hasta que vuelve a entrar la batería. Sublime.

  9 Comentarios a “Canción del momento IX”

  1. suele pasar,yo descuido mis discos por el winamp,pero me esperan fieles cuando tengo que salir a la carretera.
    buen finde y besos al bb

  2. Sublime canción. Aquí se puede apreciar a un músico maduro y reflexivo, ayuno de solos acrobáticos, con gran sensibilidad a la hora de componer melodías y letras que nos convierten durante unos minutos en bandoleros románticos que peregrinan por un dixieland olvidado y acaso ya inexistente, místico. Con cuánto talento y sutilidad hace lamentar a su guitarra entre verso y verso, estrofa y estrofa. Frases escuetas, sucintas, 2 ó 3 notas por vez que reverberan apenas lastimadas por una leve distorsión, rubricando su voz rasposa, grave, como quien no quiere la cosa y sin pedir permiso.
    Aporto modestamente otros 2 segundos magistrales a los mejores 2 segundos tan bien elegidos por el talentoso polígrafo que nos ha acercado esta canción:
    Cómo ataca con renovado ímpetu -como si estuviera apuntando un detalle que casi se olvida- la frase
    “Now the young folk want to praise the Lord
    With guitar, bass and drums, amen”
    y la conmovedora frase de armónica que le sigue, soplada con cierta angustia, que nada tiene que envidiarle a los ornatos y filetes de Knopfler.

  3. Perdón. Yo de nuevo. Quiero sugerirle al Entintado -como así también al resto de los lectores que como yo tenemos el privilegio de asomarnos a estas páginas- que escuche la canción Rudiger, también de Mark Knopfler. No sabría decirle el álbum, pero sé que está en uno posterior a “Sailing to Philadelphia”.
    Continuando con ese estilo herrumbroso, previamente explorado en temas como el que adorna por estos días vuestro rincón musical, Rudiger también nos remite a una atmósfera melancólica. El tema oscila entre una balada mohosa, agria, y una milonga oscura, iluminada en ciertos momentos por pasajes más livianos, donde se adivinan coros femeninos. Imagínese usted una taberna lúgubre, con músicos -ojerosos, de bigotito fino y peinados a la gomina, como salidos de una película de Tim Burton- golpeando el gastado esmalte de las teclas de un piano sufrido, pulsando las cuerdas de una guitarra de luto. Esas imágenes me vienen cada vez que lo escucho. Como pregonan los mercaderes del tren: “para regalar y regalarse…”

    PD: Mil disculpas por tanto palabrerío, pero hoy estaba un poco aburrido.

  4. Mattie: Y yo extraño vinilos que nunca tuve, lo que es aún más doloroso.
    Uncle Tom: Agradezco enormemente su extensa, grácil y erudita apreciación. Su sugerencia está siendo tomada en cuenta en este preciso instante. (Como comentario adicional, Rüdiger está en Heart of Gold, que es un poco anterior a Sailing…)

  5. Que cosa, sentí cierta retiscencia a escuchar la canción, ya que Knopfler siempre me pareció un tipo en demasía amargado, pero apenas arranca esa batería muy chill out, y el hammond haciendo colchón atrás te deján con los ojitos mojados al toque. Muy linda su recomendación, para variar, don tinto, Y muy lindo lo que escribió Uncle Tom también.

  6. Wertygol: A mí, lo que en algunos momentos me parecía amargura, ahora se me torna reflexiva madurez. Será que me estoy poniendo viejo, viejo. ¡Abrazo!

  7. Me parece o ustedes son todos de la misma familia? Si es el caso , me preguntaba si me puedo unir? Soy de Peru .

  8. Rosiux: A algunos nos une la sangre, a otros la amistad, a otros el amor y a otros (la mayoría) el espanto. Sea usted bienvenida a esta familia de simpáticos inadaptados.

  9. Gracias por darme la bienvenida ,me siento muy comoda, gracias!…echare una siesta.

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