Conversación fatal en Quilmes
13 de Junio de 2005
—Hermenegildo, sentate; tenemos que hablar.
—Por supuesto, Azucena, si hablando se entiende la gente.
—Te lo voy a decir sin rodeos: siento que no me tenés en cuenta, que me das por sentada. Tengo seis amantes diferentes y vos, perdido en tu mundo, ni te das por enterado.
—Y, bueno. Cocodrilo que se duerme es cartera.
—Me callé por mucho tiempo, pero llegué a un punto en el que directamente te odio. Detesto tu cara y tu cuerpo me produce arcadas. Aborrezco cada pequeño detalle de tu espantosa personalidad. Y, por sobre todas las cosas, odio la forma pedante y sentenciosa en que hablás.
—Es que del amor al odio sólo hay un pequeño paso.
—También sé que no vas a cambiar nunca. Y decidí asegurarme de que no puedas lastimar a otras como me lastimaste a mí.
—Tené cuidado con eso, Azucena, por favor, que a las armas las carga el diablo.
Y así fue como El Hombre Que Hablaba Siempre En Refranes encontró, en seis certeros disparos, su merecido fin.
Archivado en: Pepitas de barro
14 comentarios
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El pez por la boca muere.
como siempre, un placer teinted. salut y laraga vida y prosperidad al niño
El pobre Hermenegildo no leyó jamás este post. Quizás le habría salvado la vida (o acelerado la muerte unos cuantos años, para beneficio de su señora esposa).
Me parece muy bien. Después de todo, no hay mal que dure cien años. Ni siquiera un Hermenegildo.
Es que si Azucena no hubiese disparado la amenzada hubiese sido vana ya que “Al que nace barrigón es añudo que lo fajen” (añudo es como espúreo, son formas finas de decir “al pedo”, este fue otro servivio más de La Tuca de La Sabiduría).
El Club de la Pulenta: Y en boca cerrada no entran moscas. Ni balas.
Nerón: ¡Qué placer que se de una vuelta por acá! Abrazo grande para usted.
Reflai: Gran verdad. De haber aplicado el glorioso método Pinzón, quizás Hermenegildo hubiera podido disfrazar su insoportabilidad de la más fina erudición. Como muchos otros que pululan por ahí.
Ling: Ojo, que Hermenegildo tenía 43 pero parecía, bien mirado, de 98 largos.
Wertygol: Azucena, al final, nos hizo un gran favor a todos.
jajajajaj esa es la actitud,al menos no se venció ni en el ultimo minuto.
saludos y buena semana
Quien mucho algo critica, mucho algo padece.
Confiese señor entintado ¿Es que es usted refranero y lo esta dejando.?
Mattie: Es que, como los árboles, Hermenegildo muere de pie.
26: Maldición, 26, usted siempre desenmascarándome. Ah, y bienvenido de vuelta al mundo blog, que ya se lo estaba extrañando.
ahora vengo a pedir.. no mejor, a exigir.. mas historias de mangao…. eseepersonaje entrañable que todos queremos
Es casual que Azucena haya disparado una bala por amante?
Si, seguro que si.
Nerón: Quédese tranquilo que Mangão es como el sol: aunque no lo veamos, etcétera.
Paulo: Lo cierto es que si bien Hermenegildo optaba por el obvio dicho popular, Azucena fue siempre dada a los simbolismos más sutiles.
Azucena como que es mas literal. jé.
O fué que Hermenegildo en su último refrán le díó la idea?
RedGirL: Ya lo dijeron en el primer comentario: el pez por la boca muere.