Plurales
27 de Julio de 2005
Mil ajadas promesas en bolsillos
de vestidos que nunca fueron nuestros.
Si bien ellas susurran “¡se los presto!”,
sabemos que sus guantes amarillos
cobijan a señores más apuestos.
Las brújulas señalan varios polos,
destinos seductores y fatales
como esas señoritas muy cordiales.
Quizás para mentirnos no tan solos
lloramos hoy en rimas bien plurales.
Archivado en: Rimas Impunes
8 comentarios
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comos siempres, excelentes, tenteids
me gusta la rima.
saludos,buen finde
Nerón:: Gracia, so muy amable.
Mattie: ¡Buen finde para vos también!
confieso que nunca me gustaron demasiado los poemas rimados, pero la verdad es que, está visto, lo que sí me gusta es pasar por ésta, su casita. siempre es un lugarcito acojedor para reposar la vista.
cariños.
pd: no me gusta que para comentar me pida el e-mail. je.
Voyeur: Confieso que a mí tampoco me gustan demasiado los poemas rimados (y menos los míos). Los tomo más como un divertimento en el que la rima es un obstáculo a vencer y obliga a retorcerse para pasar a la siguiente línea con un mínimo de decoro. A veces considero que las cosas que salen no son completa y absolutamente deleznables, y entonces las pongo acá (para horror de mis abnegados visitantes, como usted). Le agradezco la constancia y los cariños, que son devueltos con mucho placer. Ah, y el tema del e-mail es pura vagancia mía por no cambiar el funcionamiento estándar de Wordpress. ¡Mil perdones!
Parece que tienes madera para la poesía, seguiré leyéndote. Por cierto, en ociojoven.com hay un foro y una sección de literatura muy amena, y con muy buen contenido, si de verdad te interesa entra si quieres allí y búscame por el foro, soy Darthz.
Bonito poema.
Darthz: Se agradece el elogio y la invitación.
Aborto.
Dios no debió permitir que yo naciera,
Como fiera en la selva me crié,
Trabajé desde pequeño en cordilleras,
Y no supe de juguetes, en mi niñez.
Mil muñecos creaba con la nieve,
Y el frío me calaba, de la cabeza a los pies,
Pero eran mis únicos juguetes,
Que esparcidos se encontraban por doquier.
Llegó la madurez y me casé,
Viví en plenitud con mi mujer,
Y un día en su lecho la encontré,
Dormida para siempre y solo me quedé.
No debiste permitir que yo naciera,
Tú sabes que en la miseria me crié
No diste importancia a mis tragedias,
Y hoy vivo en tinieblas, porque solo me quedé.
Ya me acosa la vejez y me siento abandonado,
Sin nadie a mi lado, que me pueda acompañar,
Al Señor hoy le reclamo, por no pensar en mi pasado
Y por no haberle aconsejado, a mi madre abortar.