Maldita armonía
25 de Abril de 2006
Apenas se sentó en la única silla vacía que quedaba supe que no iba a tener otro remedio que odiarlo.
El principal (y, sinceramente, único) problema radicaba en la perfección de su rostro. No me refiero al concepto de belleza clásica aunque, a juzgar por los gestos amistosos y las risitas de Alicia, quizás fuera un tipo atractivo. Lo que a mí me repugnó inmediatamente fue que todo en su semblante era demasiado armónico, demasiado calculado.
Para empezar, la simetría bilateral era impresionante: parecía que sólo se hubieran ocupado de dibujar una de las mitades de su cara y luego, perezosos, hubieran completado la otra con ayuda de un espejo. Y esta precisión geométrica, lamentablemente, continuaba en el resto de las facciones. Las orejas, por ejemplo, ocupaban el tercio intermedio de la altura total de la cabeza, ni un milímetro más ni un ápice menos. Cuando sonreía, en un arco perfecto, las comisuras de la boca se alineaban obedientes con los extremos de sus ojos. Y hubiera apostado buena plata a que el número de vellos en cada una de sus insoportablemente idénticas cejas era el mismo.
Tomé la decisión de dejar de dirigirle la mirada por el resto de la tarde para no seguir alimentando mi desagrado, que por otro lado me molestaba por lo caprichoso e injusto. Prendí un cigarrillo y procedí a concentrarme en la punta de mis zapatos.
Archivado en: Fragmentos inconexos
7 comentarios
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¡nooooooooooooo, la punta de los zapatos, nooooooooooooooo!
tenía mi atención puesta en tu texto y me recordaste la punta de mis zapatos. me los miré y les hace falta lustre urgente.
ahora tengo que lustrarlos, maldita sea.
saludos.
Nunca más te voy a visitar!!!
(risas)
Voyeur: Es otro servicio de este humilde blog en pos de la elegancia mundial.
Baterflai: Que conste que mi vida real poco tiene que ver con mi persona ficticia, y viceversa, o no.
Un rostro perfecto? lo que no logra la naturaleza, lo puede lograr la cirugía plástica…vaya a saber usted que hay detras de un rostro perfecto.
Saludosss!!
No es fácil de entender lo que Ud. cuenta, Entintado, para aquellos que no andan, como su personaje y yo, con la simetría de los hiperbóreos, la belleza a cuestas, la mirada constante, la palabra precisa y la sonrisa perfecta…
Pero, amigo, la perfección total no existe. Míreme a mi, sin ir más lejos, que siendo bello, inteligente y rico, sufro de sequedad de vientre…
Está cegado por la imaginación y sólo ve la literatura. No como yo que ando dando palos de ciego con las letras. ¿Había fumado?
Maun: Pero esos rostros plásticos son más sellos que caras, creo yo. Mi reino por un cirujano con un poco de creatividad salvaje.
Amperio: Mis condolencias por su dolencia, mi amigo. Pero me permito recordarle que a nosotros, los horribles de alma, no hay suplemento de fibra que nos regularice la fealdad.
Eduardo1: Ya quisieran varios tuertos despistados tener su reluciente palo de ciego, señor. ¡Ni se le ocurra soltarlo!