Posts de Julio de 2006

Quod erat demonstrandum

31 de Julio de 2006

Proposición: El presente teorema busca refutar, de manera sucinta y elegante, la noción de que todo teorema debe contar necesariamente con una demostración unívoca, clara y completa, generalmente compuesta por una secuencia finita de fórmulas lógicas bien formadas y basada en una o varias técnicas ampliamente aceptadas en el mundo de la lógica matemática.

Demostración: ¡Listo! Q.E.D.

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Alfalfa, Beto

25 de Julio de 2006

Alberto, bufando, carga dos enormes fardos. Granos, hierbas, instrumental japonés; kilogramos liados malhumoradamente. ¡Nunca ñandúes! Ofuscado, patalea. Quiere renunciar. Sonrió trabajando, una vez: whisky, xilofones y zapatos.

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Canción del momento XV

21 de Julio de 2006

Quienes tengan la mala fortuna de ser veteranos seguidores de estas páginas habrán notado que tengo cierta debilidad por todo lo autorreferencial, y la música no escapa a este particular fetiche mío. Por eso pensé en dedicar esta nueva edición de nuestro ya tradicional apartado melómano a las metacanciones, como podríamos catalogar a aquellos temas que en sus letras se refieren, de una manera u otra, a sí mismos.

En ocasiones, esta autorreferencia genera una especie de paradoja temporaria, como ocurre con la canción Leaves that are green de Simon & Garfunkel, de su clásico disco Sounds of silence (1966). La primera estrofa arranca con estos fantásticos versos:

I was twenty-one years when I wrote this song
I’m twenty-two now, but I won’t be for long

Tenía veintiún años cuando escribí esta canción
Ahora tengo veintidós, pero no por mucho tiempo

Acá va toda enterita, para que la disfruten:

Willie Nelson, el trenzado cantautor country/folk, utiliza también muy sutilmente este tipo de truco en Sad songs and waltzes, un tema incluído en su disco Shotgun Willie, del año 1973. Allí, caballerosamente, le advierte a una dama que está escribiendo una canción acerca de cómo ella lo hizo sufrir con sus engaños, pero a la vez admite que la traidora no tiene mucho por qué preocuparse:

But you’ve no need to fear it
‘Cause no one will hear it
Sad songs and waltzes
aren’t selling this year

Pero no necesitás temerle
Porque nadie va a escucharla
Las canciones tristes y los valses
No se están vendiendo este año

La gracia está, por supuesto, en que esta canción es justamente ese triste vals desamorado. Para publicarla aquí elegí el cover de Cake que se puede encontrar cerrando el discazo Fashion Nugget, de 1996:

Y quizás la primera canción que yo recuerdo haber escuchado que no tenía empacho en autoaludirse para lograr un golpe de efecto es la celebérrima You’re so vain, escrita por Carly Simon e incluida en el LP No Secrets (1973). A lo largo de cuatro minutos y pico, Simon se burla de las actitudes soberbias y autosuficientes de un anónimo sujeto que, según parece, es de una petulancia insoportable. Y en el estribillo se da el gusto de armar una pequeña y elegante trampa de la que este señor jamás podrá escapar:

You’re so vain
I bet you think this song is about you
Don’t you?

Sos tan vanidoso
Apuesto a que pensás que esta canción habla de vos
¿No es cierto?

Para no reincidir sobre el original (que es muy bueno, pero está ya trilladísimo por su inclusión en mil bandas de sonidos y recopilación de hits de antaño), elegí ofrecerles una interpretación muy cercana al funk/soul a cargo del grupo de David Axelrod, un músico y productor inglés de larga trayectoria, quien la versionó en su disco Heavy Axe de 1974:

Me olvidaba: si tienen ganas de seguir revolviendo en esto de las canciones autorreferenciales, Wikipedia tiene un listado como para perder un largo, largo rato.

Nota técnica: A partir de este post, la música en Amor Entintado se incluye mediante el Audio Player Wordpress Plugin, chirimbolo que nos hace la vida mucho más fácil y que descubrimos gracias a este post de nuestro amigo Eduardo Abel Gimenez.

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Estrella del camino

17 de Julio de 2006

La ruta serpentea allá adelante, como una tentadora lengua de pavimento pegajoso. Ronroneando bajo sus dedos, el motor parece rogar por más. En ese preciso instante, un solo bestial de slide derrite los parlantes y hace que Buenos Aires y Detroit se confundan en un mismo ahora. ¿Existe acaso alguna otra opción, excepto cerrar fuerte los ojos, sacudir la cabeza y pisar a fondo el acelerador?

Hoy la noche está, bien literalmente, en pañales.

(Imágenes sin sonido debido a la irremediable ineptitud del camarógrafo)

Reflexión al margen: El video capturado en celular, por pobreza de imagen e implicaciones sentimentales, es sin lugar a dudas el Super-8 de las nuevas generaciones.

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Sobreentendidos

14 de Julio de 2006

La marca de las tres tiras. Una larga y penosa enfermedad. El barbado líder caribeño. La casa de masajes. El deporte blanco. Los inadaptados de siempre. El consabido protoescualo capitalista fosforescente desdentado.

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Quejas aerostáticas

10 de Julio de 2006

A las palabras se las lleva el viento - Click para ver en mayor tamaño

¡Nuevos y vibrantes colores! ¡Revolucionarios efectos especiales! ¡La misma falta absoluta de gracia y sentido!

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Título temporario

6 de Julio de 2006

Si en este momento me propusieran dedicarme a una tarea que involucre algún tipo de título temporario sobreimpreso en una pantalla de televisión, no lo pensaría dos veces y elegiría ser “enviado especial”. Hay tantas connotaciones positivas en cada una de esas dos palabras que resultan simplemente irresistibles.

En primer lugar, ser enviado involucra por definición algún tipo de viaje, y conocer nuevos horizontes o volver a visitar algún punto remoto es siempre enriquecedor. Adicionalmente, el hecho de que allí ocurra algo que provoque la frase “¡Epa! ¡Tenemos que mandar a alguien de inmediato!” significa que uno será testigo de eventos dignos de la atención del gran público.

Existe también un tema directamente relacionado con el ego: si están decidiendo enviarme a mí en lugar de utilizar los servicios de alguien que ya se encuentre en el lugar de marras, con los obvios ahorros que esto significaría, entonces es claro que mis características personales justifican la inversión. Y es ahí donde entra la palabra “especial” en la ecuación: no soy un enviado cualquiera, no señor. Hay algo en mí que me aparta del resto de los mortales. Podrían haber comisionado a otro, pero la magnitud de la ocasión amerita que sea yo quien se ocupe del tema. ¡Abran paso, mediocres, que acá llega el enviado especial!

Sí, ese sería hoy mi sueño, definitivamente. Pero también debo confesar que mi aspiración secreta, mi deseo más íntimo, es tener una larga, fructífera y respetada carrera, para que así algun día, en alguna pantalla, mi nombre se vea engalanado con la credencial efímera más codiciada: “estrella invitada”.

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