Estrella del camino
17 de Julio de 2006
La ruta serpentea allá adelante, como una tentadora lengua de pavimento pegajoso. Ronroneando bajo sus dedos, el motor parece rogar por más. En ese preciso instante, un solo bestial de slide derrite los parlantes y hace que Buenos Aires y Detroit se confundan en un mismo ahora. ¿Existe acaso alguna otra opción, excepto cerrar fuerte los ojos, sacudir la cabeza y pisar a fondo el acelerador?
Hoy la noche está, bien literalmente, en pañales.
(Imágenes sin sonido debido a la irremediable ineptitud del camarógrafo)
Archivado en: Biógrafo, Tinta Personal
10 comentarios
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jajajajajaja… por un momento no sabía que estabas contando, será que ando despistado.
Tienes que enseñarle a Mateo aquella canción que dice: “Para ser conductor de primeeeera, aceleeeeera, aceleeeeera… para ser conductor de primeeeeraaa..
La conocéis por allá?
Dicen que Flavio Briattore anda detrás de ese conductor arriesgado para que sea el companiero de fórmula de Alonso!!
Saludosss!!
Creo que Zoe sería una fantástica copiloto, eso si se deja sacar del asiento del conductor. Digame, su hijo es muy, muy temerario? Estuve leyendo la aventura europea y temo que si la amistad surge los acusen de asociación ilícita.
Burdon: No la conocemos, pero siempre queda la tradicional “vamos de paseo, pi pi pi, en un auto feo”.
Maun: Mateo dice merecer ser titular de su propia escudería y que niega a ser segundón de nadie. Yo no sé de dónde sacó esos humos.
Alex: ¿Zoe y Mateo? Tiemblan Bonnie y Clyde.
Gua!, no sabia que mi madre daba clases de manejo.
Su reflexión al margen es para la historia. Me pregunto si un techno-geek de los ‘60 habrá escrito en alguna parte: “El audio capturado en el grabador Geloso, por pureza de sonido e implicaciones sentimentales, es sin lugar a dudas el cilindro de Edison de las nuevas generaciones”.
Como seria si todos nosotros (lease simpatizantes de Mateo) estuvieramos dentro del auto? seria una cosa de locos no?
JeRe: Y cuántas veces habrá usado tu santa madre esas habilidades al volante para llevarte de un tirón hasta el club Petroperú para comerte un buen ceviche, eh.
Ciudad a Secas: Me atrevo a arriesgar que el diario íntimo era el weblog (de público unipersonal, como correspondería) de aquellas épocas.
Rosiux: Ni me quiero imaginar, mire.
Ciudad a Secas tiene la amabilidad de darme su enlace al web log donde cuenta sobre su infancia en el Club de PetroPeru? mire que ahora yo vivo en Talara.
Rosiux: A riesgo de equivocarme (no conozco con precisión la ubicación de nuestro entrañable señor Ciudad a Secas, pero estoy casi seguro que mora en la Ciudad de Buenos Aires), creo que al hablar de infancia talarense usted se refiere a don JeRe, quien junto a un servidor pasó varios años de su tierna infancia en la pujante ciudad del noroeste peruano a la que usted hoy llama hogar.