Título temporario
6 de Julio de 2006
Si en este momento me propusieran dedicarme a una tarea que involucre algún tipo de título temporario sobreimpreso en una pantalla de televisión, no lo pensaría dos veces y elegiría ser “enviado especial”. Hay tantas connotaciones positivas en cada una de esas dos palabras que resultan simplemente irresistibles.
En primer lugar, ser enviado involucra por definición algún tipo de viaje, y conocer nuevos horizontes o volver a visitar algún punto remoto es siempre enriquecedor. Adicionalmente, el hecho de que allí ocurra algo que provoque la frase “¡Epa! ¡Tenemos que mandar a alguien de inmediato!” significa que uno será testigo de eventos dignos de la atención del gran público.
Existe también un tema directamente relacionado con el ego: si están decidiendo enviarme a mí en lugar de utilizar los servicios de alguien que ya se encuentre en el lugar de marras, con los obvios ahorros que esto significaría, entonces es claro que mis características personales justifican la inversión. Y es ahí donde entra la palabra “especial” en la ecuación: no soy un enviado cualquiera, no señor. Hay algo en mí que me aparta del resto de los mortales. Podrían haber comisionado a otro, pero la magnitud de la ocasión amerita que sea yo quien se ocupe del tema. ¡Abran paso, mediocres, que acá llega el enviado especial!
Sí, ese sería hoy mi sueño, definitivamente. Pero también debo confesar que mi aspiración secreta, mi deseo más íntimo, es tener una larga, fructífera y respetada carrera, para que así algun día, en alguna pantalla, mi nombre se vea engalanado con la credencial efímera más codiciada: “estrella invitada”.
Archivado en: Pepitas de barro, Tinta Personal
13 comentarios
Si querés, dejá un comentario:
Podés suscribirte al feed de comentarios. También podés hacer pingback o trackback desde tu sitio Web.

un enviado especial… será quién recibió educación especial?
y una estrella invitada será alguien que no viajó ni por plusmar ni por el cóndor?
tá bien, tá bien… ya me retiro…
El gran asunto en ambos casos es “¿a dónde?”.
Juro que no me gustaría ser enviada especial a cualquier parte, así como estrella invitada en muchos lados. :S
Especial resultaría que el enviado se estrellara.
yo siempre quise ser ¨primicia exclusiva¨ o ¨ultimo momento¨… si, que va´cer., me crie viendo cronica tv, culpa de mi vieja….
y me acuerdo que de chico, en las obras, siempre ostentaba el orgulloso titulo de ¨árbol 7¨, o ¨mulato 12¨…..
…enviado espacial… envidia especial…no se no se…
y en un pequeño living televisivo, chiche, rial y la colorada presentan a la exclusiva ” estrella invitada”…. mmmmmmnop, jodido…
y si fuera asesor?, piénselo, su padre podría decir- le presento, m´hijo el asesor., como lo ve?suplente es bueno tambien, y no olvidemos a los vice, son cargos onda al acecho.
o quizas el cargo de “ex”, es un cargo que habla de cierta experiencia, no?, o sino, podría nombrar a “chica del coro”, pero creo que lo suyo es mas actor de reparto, o para terminar, “himself”, eso.
Entintado, los suenios, suenios son. Pero aqui son realidad
Nunca se lo había contado, amigo, pero comento en su blog en carácter de “enviado especial”. El problema es que, con el tiempo, me olvidé quien me había enviado. Pero alguien me envió, seguro. No vaya a tomarme por un divagante, ¿eh?
Oigame bien, usted ya es una estrella y más aún, una estrella rutilante en un universo de blogs. Y por demás está decir que es especial y ni que hablar de que es un enviado, o se piensa que los que lo leemos no pensamos, en alguna medida, que nos ha sido enviado por algún dios de los tantos que pululan por allí para hacernos más agradable y risueña nuestra rutina diaria.
Aguante entintado!
Entintado, compartimos un sueno!! A mi tambien me gustaria ser ‘enviada especial’….eso si, yo elijo a donde me envian (a Pakistan y ese tipo de lugares no quiero ir, ahi podes ir vos).
Si queres cuando me envien como ‘enviada especial’ yo te puedo tener como mi ‘estrella invitada’.
Chirusa: Por lo pronto, permítame nombrarla comentarista destacada.
Baterflai: Y junto a la pregunta del ¿a dónde?, siempre es importante también agregar el ¿con quién? y un ¿en qué vehículo?, ¿no?
ReD: Si eso pasa, no lo invitemos más.
Nerón: Yo quiero también el orgullo de ser un “ilustre desconocido”.
Hatusil: Uh, qué bueno que en los títulos de esta película nos corresponda el “… as him/herself”.
Paulo: Alcoyana, Alcoyana.
Amperio: No dudo que alguno de por acá lo haya enviado. Pero lamento informarle que no tenemos presupuesto para traerlo de vuelta.
Alex: Usted, claramente, exagera. Pero siga, siga, no se autocontrole
Agustina: Ah, pero qué viva. Si uno pudiera elegir a dónde lo envían, entonces ya no sería un enviado sino un automandado, que no es lo mismo. Pero le acepto gustoso la invitación estrellada.
entintado, no sé si agradecerle mire…
No entiendo como puede gustarle lo de “enviado”, hace pensar en que alguien maneja su voluntad. Y lo de especial me suena a ardid publicitario. Aquí o allá me quedo con Amor Entintado pero, si le place, apoyo sus deseos incondicionalmente.
Eduardo1: Es que uno es tan dubitativo que prefiere que le indiquen el camino antes que verse forzado a tomar una decisión, vea.