El Síndrome Entintado
11 de Septiembre de 2006
Seguramente existan varios estudios dedicados al Síndrome Salinger (que bien podría rebautizarse, por ejemplo, como Síndrome Harper Lee). A grandes rasgos, esta supuesta patología suele referirse a aquellos escritores que en un punto muy tempranero de sus carreras se encontraron con un grán exito de crítica y ventas, y que luego (quizás temerosos de no poder colmar las expectativas con sus siguientes obras, quizás asqueados de la popularidad y el constante escrutinio) optan por “desaparecer” tanto del mundo literario como de la vida pública. Frecuentemente, este hermetismo autoimpuesto se combina a lo largo de los años con una serie de rumores (habitaciones rebosantes de manuscritos sin publicar, fotografías borrosas saliendo de un supermercado, confesiones de viejos amantes) que no hacen otra cosa que seguir agigantando la leyenda.
Yo humildemente propongo la institución del Síndrome Entintado, antípoda del fenómeno al que se hace referencia en el párrafo anterior. En este caso, el autor directamente decide jamás crear su obra maestra (ni al principio, ni en la mitad, ni al final de su carrera literaria), debido sobre todo a su absoluta incapacidad intelectual para hacerlo. Así pasa sin escalas a generar una larguísima sucesión de bodrios irremediables, los cuales logran la difícil tarea de decepcionar a un público que ya de por sí no esperaba absolutamente nada. Y lejos de ocultarse, avergonzados por sus nulas aptitudes artísticas, aquellos afectados por este trastorno deciden poner su intimidad a disposición de cualquier tipo de escrutinio popular, revelando a grito pelado su color favorito (amarillo cadmio) o detallando los alimentos que les producen acidez estomacal (cualquier cosa al ajillo) ante quien tenga la mala suerte de cruzarse por su camino. Los ejemplares más peligrosos de esta cofradía pueden llegar al espantoso extremo de publicar su propio weblog, desparramando sus despropósitos en el éter sin ningún tipo de control.
Sólo espero que nadie se me haya adelantado a implementar esta novedosísima idea. Odiaría perderme los millones de dólares que esperan ser acumulados en concepto de derechos de autor.
Archivado en: Pepitas de barro
18 comentarios
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Me has hecho reir. Yo pondría com sumo gusto un ejemplar de tinta y papel en mi biblioteca de Amor Entintado, ocuparía un lugar de honor entre Cortázar y Barthes, por ponerte un infinito ejemplo.
Ves, yo no solamente soy responsable del Efecto Mariposa, sino que ahora también tengo que reconocer que me veo afectada por el Síndrome Entintado.
al fin alguin le puso nombre a lo que me pasa!!!
me temo, caballero, que somo varios por aca con ese sindrome
primera firma es su blog
Alex: Y estoy seguro de que los fantasmas de Julio y Roland inmediatamente pasarían por su casa y le darían un lindo susto por siquiera sugerir semejante sacrilegio. Habráse visto, tamaña exageración
De todas maneras, vaya de acá un avergonzado agradecimiento por sus palabras.
Baterflai: Creo que si sumamos nuestras fuerzas bien podemos desatar el caos en el mundo. O por lo menos en la esquina de nuestras casas.
VJ: ¡Gracias por el comentario! Y que sea el primero de muchos, eh.
Y a mi sí que me la dieron. Tengo síntomas del síndrome Entintado y del síndrome Mariposa al mismo tiempo…
A mí me gusta leer a Hernán Casciari, que hasta donde mi ignorancia me permite suponer, es un tipo que escribe muy bien. Pero pareciera ser que eso le ha servido principalmente como vehículo para convertirse en uno de los bloggers más premiados y famosos. Lo cual me deja extremadamente confundido.
¿Es un excelente escritor, lo que además lo posiciona como buen blogger, o es un escritor mediocre que le va mejor blogueando? ¿O es las dos cosas? ¿O no es nada? ¿O las mesas de best-sellers incluyen algunas de sus obras y yo vivo en una caja de zapatos? ¿Es bueno, como escritor, figurar en la lista de best-sellers?¿O es lo que Hollywood a los directores alternativos?
Como ve, estoy lleno de dudas.
Ciudad a Secas: con todo el respeto que sus dudas merecen, aproximo una primera respuesta a las mismas.
a) No por bloguear se es escritor. No por el mismo hecho de escribir a veces se es escritor. No por ser escritor se bloguea.
b) Muchos escritores de best-sellers viven en una caja de zapatos. Muchos compradores de best-sellers son medio zapatos. Muchos best-sellers van a parar a una caja de zapatos.
c) Figurar en la lista de best-sellers es bueno para el que tiene en cuenta las listas de best-sellers y para el bolsillo del escritor.
Sin más, una que seguramente jamás publicará un libro porque tiene más amigos que la leen que lectores que la siguen, por elección propia, atte., yo.
No puedo asegurar, ni lo contrario, que alguien que prefiere el amarillo cadmio entre todos los colores no se zampe un día de éstos con una obrita que le pegue la vuelta a su síndrome como una media. Entiendo que lo del ajillo y la acidez, por otra parte, le pasa a más de uno.
Ante el peligro de ningunear el mal que señala, yo que usted me olvido de ese copyright y proyecto otros.
Usted me está plagiando! Creo que voy a iniciarle una demanda por derechos de no-autor, es decir, por algo que nunca se escribió, ni se escribirá.
Yo escribo para que me olviden. De ahí, la concupiscencia de mis textos verde loro. Y la mayoría de las veces, lo logro. Tanto que, a veces, yo mismo me olvido. Y, también, suelo olvidarme de olvidarme. Y me pongo muy mal cuando me acuerdo.
Amperio: Y ojo, que un estudio realizado por expertos médicos finlandeses concluyó que la mezcla de ambos males se potencia de manera particular en los peronistas de primera hora. No se acuerde de olvidarse.
Ciudad a Secas: Personalmente, a mí Casciari me cae simpático (no así a otras entidades a las que respeto muchísimo, como es el caso de cierta mariposa verdosa, si no me equivoco). Pero sí tengo que concordar con doña Bater en el concepto de que blogger y escritor son dos conjuntos completamente independientes, que en algunos casos muy particulares se intersectan alegremente.
Baterflai: Ver comentario anterior
Puck: Pero es que este proyecto de copyright es lo único que tengo. ¿Y ahora qué hago?
Minerva: Y yo no le presentaré una no-contrademanda a su no-demanda de no-derechos de no-autor, ya va a ver.
De que hablan? ya me marearon !!!
Woooo. Medusa es que en este espacio a menudo los comentarios superan el post.
Tomaremos el dato como prueba de que el síndrome ese que se menciona hace que el escritor tenga un inexplicable éxito?
A qué con la psicología inversa.
Estimado salvapapas: dos por uno es negocio.
Convengamos que la que tiene patente de jodida soy yo, que me elijo cada uno para leer… (risas).
Para incrementar aún más la talla de mi mito solo comentaré que mi daltonismo me impide elegir colores tan exquisitos como los vuestros. Y que toda mi obra literaria -a la fecha- ha sido puesta en manos de mi potencial albacea quien sin duda, en contra de mi voluntad más última, los venderá a un desequilibrado e ignoto escritor frustrado con síndrome de hoja en blanco.
Eso. Nada más.
Medusa: Acostúmbrese, yo sé por qué se lo digo.
ReDGirL: Lo de éxito se lo debato, pero lo de inexplicable es indiscutible.
Baterflai: No crea, que usted elige muy bien. Sirva este sitio como la excepción que confirma la regla.
Ficcionalista!: ¿Me pasa los datos de su albacea? Quizás por unos mangos logre convencerlo de que no es necesario esperar a que usted estire la pata para rematar esas páginas al mejor postor.
No sea político, no prometa lo que sabe que no va a poder cumplir.
Eduardo1: Ah, pero qué vivo. Prometer cosas sabiendo que se cumplirán es lo más fácil del mundo.