A la izquierda, miles de soldados cartagineses celebrando el triunfo en la Batalla de Cannas, los ojos borrachos de odio y gloria, la sangre de los romanos todavía fresca en sus sandalias. A la derecha, una tostadora Electrolux modelo “Buon Giorno TS-300″, todavía en garantía. Y justo en el centro, balanceándose suavemente con el viento y silbando una rumba, una arañita a la que le faltan apenas una docena de neuronas para darse cuenta de lo ridículo de toda la situación. Pobre arañita; qué suerte, la arañita.


donde se anota uno para ser arañita?
larañita, laragnita, la ranita.
Porque bien podría ser una ranita también.
Claro que la ranita no puede balancearse.
Una pena
ahora sí, esa soy
VJ: Ahí, justo al lado de la carpa en donde se ofrecen clases gratuitas de rumba.
LaChurrasquita: El problema no es tanto que la ranita no pueda balancearse, sino que la ranita se comió a la arañita.
Menudos detalles. Al centro y pa dentro.
ReD: Sabias palabras.