Finalmente vulneraron las barreras de contención en los límites de la ciudad. Ahora se dedican a exterminar a los miembros de la resistencia, generalmente vaporizándolos sin mayor ceremonia o usando los cadáveres como comida para sus caballos salvajes. Algunos pocos, los menos afortunados, son reprogramados: mantienen sus características humanas básicas pero pierden todo interés en rebelarse ante tanto horror. Pasan el resto de sus vidas como sirvientes, dedicados sin descanso a las tareas más pesadas y denigrantes.
Nada de esto me preocupa en lo más mínimo. Tengo varias toneladas de estiércol que limpiar.


Pulp Fiction. En Blog. Sls
En líneas generales esa ciudad no es un mundo aparte pero me sorprende mucho la actitud de los caballos, que siendo salvajes (entiendo que sin reprogramar) sean capaces de devorar cadáveres. Veo que por lo menos no les han robado la imaginación a los caballos. Por lo demás siento que estoy llegando al límite y proximamente seré pasto, sólo eso, porque sino no entiendo quien escribe este comentario.
Hola, me encanta tu blog.
Lo descubri hace unos días. Y ya esta en favoritod.
Mi favorito es coorecto.
Grácias por los momentos de placer.
Abril: Con menos violencia, Travolta y talento, claro. ¡Saludos!
Eduardo1: Es que estos caballos son verdaderamente salvajes.
Ernest: ¡Muchas gracias!