Muy pocos se atrevieron a soñarlo. Nadie tuvo la osadía de esperar que ocurriera. Antiguos manuscritos lo señalaban como signo inequívoco del fin de los tiempos. Matemáticos y clarividentes acordaron que era imposible.
Sin embargo, durante un brevísimo momento en una noche tibia de Agosto, apenas pasadas las tres de la mañana, ninguno de los ochenta y tres canales de TV por cable emitió publicidad.
Y todo siguió igual.


Escalofríante más de un publicista no dormirá está noche.
Saludos
Ya veo que ha contratado, o contactado, a 830 animales televidentes que non ha sido capaces de ver que la publicidad es esa: vea televisión a ver si…o no.
Ernest: Estoy convencido de que los publicistas no son humanos y, por lo tanto, no duermen.
Eduardo1: Los contraté, pero ellos me pagan a mí. Además de televidentes son masoquistas.