Liliana fumaba mucho y besarla era como besar un cenicero. Su boca era rectangular, hecha de porcelana verde, dura y fría, con cuatro hendiduras, una a cada lado, para sostener cigarrillos encendidos, y frecuentemente estaba repleta de colillas aplastadas y montoncitos de ceniza.


Estás consumido.
Si dices eso es porque la besaste y ahora sólo eres memoria.
Dejaste de ser puro para arder en esa pasión que te consume
¡¡¡Colgado de una liana!!! No sé que pensar.
Me esfumo.
Eduardo1: Consumido hasta la saciedad por esta sociedad de consumo.