El reparto resultó bastante ecléctico: corazón para un oficinista triste de Praga, pulmones para una gitana andaluza, dos relucientes riñones volando a Londres con destino de jovencita punk y un hígado que le salva la vida a un sesentón alcohólico de Nápoles. Tanto desparramo geográfico complicó el plan, pero tiempo y paciencia es lo que sobra acá del otro lado. Eventualmente, a base de falsas casualidades, sugerencias plantadas en sueños y repentinas obsesiones inexplicables, logré reunir a todos mis receptores bajo el sol de una tarde de otoño.

La nota de tapa en Le Monde, hiperbólica como era de esperarse, se refirió al hecho como “una desenfrenada orgía en pleno día a los pies de la Torre Eiffel, con participantes de variadas edades, razas y procedencias, entregados a su apasionada tarea como si una mano invisible guiara sus más bajos instintos”. Yo prefiero hablar de un bonito reencuentro conmigo mismo.

  4 Comentarios a “Reencuentro”

  1. ¿Cómo le va, caballero? Veo que ha tenido una experiencia orgiástica consigo mismo. Oiga, que eso puede ser bonito también, aunque tenga un tinte onanista.
    Cordialmente,
    Yo.

  2. Niño Errante: Es que ¿quién me conoce mejor que yo?

  3. Tiene todo el sello de sus textos. Breve, inaudito y loco. Ash a veces se echa de menos este estilo Entintado.

    El punto de reunión para su reencuentro: sencillamente romántico y encantador.

  4. ReD: Siempre tendremos París.

 Deja Un Comentario

(necesario)

(necesario)

Puedes utilizar estas etiquetas HTML y atributos: <a href="" title=""> <abbr title=""> <acronym title=""> <b> <blockquote cite=""> <cite> <code> <del datetime=""> <em> <i> <q cite=""> <strike> <strong>

 
© Entintado bajo Creative Commons License. Suffusion theme by Sayontan Sinha