Entintado

may 272011
 

Rojos de vergüenza

En retrospectiva, parece dolorosamente obvio que era una mala idea. Pero los representantes de la compañía, en sus trajes brillosos y peinados perfectos, habían sido muy persuasivos: “¡Firmeza y flexibilidad! ¡Cero mantenimiento! ¡Esto es el futuro!”. Algunos dicen que el intendente aceptó algún tipo de soborno, pero no me consta.

La cosa es que llegaron las lluvias de otoño, los otrora flamantes árboles metálicos se oxidaron de un día para el otro y el barrio enrojeció de vergüenza para siempre.

may 162011
 

“El maestro indiscutido del microcuento castellano”, celebra el mundillo literario, sin sospechar que el pobre pasa sus madrugadas llorando y moqueando sin consuelo por esa maldita imposibilidad de vulnerar la barrera de las tres líneas.

mar 112011
 

Sinestesia es un gran programa de radio rebosante de buena música que se emite todos los viernes de 21 a 23 (hora de Argentina) y que puede escucharse vía Internet en Mansa Radio (http://www.mansaradio.com.ar).

Hace unos días, los talentosos conductores de dicho programa (@_susanette y @repetitivo) sufrieron un episodio neurológico simultáneo que nubló momentáneamente su capacidad para distinguir el bien y el mal, y decidieron entonces invitarme vía Twitter a salir al aire con ellos. Ni corto ni perezoso, me presenté en los estudios de transmisión antes de que pudieran arrepentirse de su error y procedí a contaminar el éter con mi lamentable dicción e incomprensibles anécdotas, ante la desesperación de los mencionados locutores y sus colaboradores (la encantadora productora @OUIiJA y la no menos adorable @ceciliahorton).

El resultado de aquella noche irrepetible (por disposición legal del Comité de Radiodifusión) puede disfrutarse en el reproductor online de aquí abajo, o descargarse como un archivo en formato MP3, si así lo prefieren.

Clip de audio: Es necesario tener Adobe Flash Player (versión 9 o superior) para reproducir este clip de audio. Descargue la versión más reciente aquí. También necesita tener activado Javascript en su navegador.

Espero que lo disfruten y se transformen en oyentes asiduos de Sinestesia, que cuando el invitado no soy yo es infinitamente mejor.

Acuerdo tácito

 Relatos Sin Razón  Comentarios desactivados
mar 102011
 

Teníamos un acuerdo, tácito pero claro: el Renault azul oscuro iría siempre delante mío a cien kilómetros por hora, suficiente como para mantenerme cerca sin demasiado esfuerzo. Seríamos una pareja vehicular inseparable a lo largo del viaje, él siempre abriéndome paso y yo confiando ciegamente en sus decisiones, dos gráciles figuras asombrando al resto de los motoristas, como si estos rejuntes de metal, plástico y carne pudieran enamorarse y bailar en los caminos. Belleza pura sobre el asfalto.

Sin embargo, apenas unos segundos después de comenzado el pacto, mi compañero de ruta se despidió sin mayor ceremonia que una impersonal luz de giro y desapareció de la autopista. Acostumbrado a que la providencia no me ignore, en ese mismo momento formulé mi deseo.

Al día siguiente no me sorprendió encontrar al Renault en un rincón de una fotografía en el diario, publicada entre las numerosas páginas dedicadas a la desoladora explosión que destrozó por completo el orfanato de la ciudad y todos los edificios de varias cuadras a la redonda. En la imagen se apreciaba claramente cómo un trozo de mampostería había golpeado sobre el guardabarros derecho, abollándolo. Dadas las circunstancias, era muy poco probable que su compañía de seguros cubriera el incidente.

Sonreí complacido. Mis pequeñas maldiciones seguían siendo bastante efectivas.

mar 012011
 

Cuando arrancó Amor Entintado, Mateo era un ínfimo firulete en una ecografía y Gonzalo una idea que todavía no se nos había ocurrido. Ayer, Mateo empezó la escuela primaria y Gonzalo empezó el jardín de infantes.

Gonzalo en sala de tres

Gonzalo en sala de tres

Mateo en primer grado

Mateo en primer grado

Y, simultáneamente, este weblog empezó a peinar canas.

feb 232011
 

El Circo de los Hermanos Farfalla tiene una tradición, conocida como El Gran Cambiazo: una vez al año, en función privada, los trabajadores del circo intercambian sus roles. Todos aquellos que normalmente están detrás de escena (criadores de animales, iluminadores, empleados de limpieza, contadores y choferes) se calzan zapatones, galeras y trajes de lentejuelas, toman clavas y monociclos, se pintan la cara y salen a la pista. Mientras tanto, los payasos, domadores, magos y malabaristas ayudan tras bambalinas o se sientan en la platea como espectadores, tratando sin éxito de que sus falsas carcajadas disimulen el llanto inevitable. No lloran por la mala calidad del espectáculo (aunque tendrían todo el derecho de hacerlo), sino porque se asoman a una certeza trágica: ellos, los profesionales con múltiples títulos de escuela de circo y décadas de experiencia, son día tras día tan patéticos como esos toscos aficionados que hoy se tropiezan entre sí bajo las luces de los reflectores.

Al día siguiente del Gran Cambiazo nunca hay función.

(Entradas anteriores en la saga del Circo de los Hermanos Farfalla)

feb 172011
 

Tardó un tiempo, pero al fin logró reunir un millón de monos y un millón de máquinas de escribir. Según la leyenda, al cabo de un millón de años alguno de ellos lograría escribir la mejor novela jamás conocida.

Grande fue su decepción cuando, cumplido el lapso, lo único medianamente legible que pudo encontrar entre la enorme montaña de hojas mecanografiadas fueron estas mismísimas líneas, que ni siquiera logran concluir de manera correctklkadfkjasdfnm3,,mbananamvÑ%343e2.