Corcheas y fusas
Integrando los derivados
15 de Mayo de 2006
La idea es que primero se edite un remix a cargo de uno de los DJs más reconocidos de Ibiza, transformándose en uno de los éxitos del verano europeo. Unos meses después comenzará a circular en Internet una grabación en vivo de calidad mediocre, pirateada por un atrevido adolescente en uno de nuestros shows en Toronto. Al año siguiente iniciaremos una muy publicitada batalla legal contra un grupo heavy metal finlandés, acusándolos de haber plagiado descaradamente gran parte del tema (doce compases y medio, para ser exactos) en el cuarto corte de su álbum debut, “Cocinando para Belcebú”. Alrededor de esta misma época, en un disco de homenaje a nuestra carrera que reunirá a lo más selecto de la escena folklórica argentina, un veterano artista de ilustre pasado y emblemática barba interpretará su bellísima versión, acompañado únicamente por una guitarra acústica y un trío de quenas del altiplano.
A esta altura será clara para nosotros la inutilidad de dar a conocer la canción original, ya que preferiremos que nuestro público disfrute de la libertad de poder reconstruirla a gusto en base a todas sus reinterpretaciones. Y ya que jamás la editaremos, podemos ahorrarnos hoy el molesto trámite de tener que componerla, lo cual nos deja bastante tiempo libre para otras actividades más placenteras, como confeccionar artesanías en macramé o escuchar algún programa en radio AM.
Archivado en: Corcheas y fusas, Pepitas de barro | Comentarios: 7 comentarios
Nomenclatura discográfica
12 de Abril de 2006
Por lejos, el post más popular de la historia de Amor Entintado es aquel en el cual los ilustres comentaristas y un humilde servidor confeccionaron una lista de posibles nombres para bandas musicales. Día tras día, docenas de pujantes músicos caen por estas costas, claramente desorientados y confundidos, en busca del nombre perfecto para ese flamante grupo que sueñan con llevar al estrellato. Y quién les dice, quizás ya en algún lugar del mundo esté ofreciendo su primer recital una banda bautizada con alguna de aquellas gloriosas propuestas.
Por eso es que creo que nuestro aporte creativo no puede quedar solamente en eso. El nombre de un grupo es fundamental para sus aspiraciones de éxito, sí, pero igualmente importante es (creo yo) el nombre del primer disco. Ya pasaron las épocas en el que uno podía darse el lujo de ser vago y llamarlo como alguna de las canciones que contiene o (peor aún) no ponerle nombre y dejar que la gente se refiera a él por el color predominante en la tapa o algo por el estilo.
Por lo tanto, hago un llamado a la salvaje creatividad que sé que supura incontrolablemente de cada uno de los asiduos visitantes a este sitio y les propongo hacer una recopilación de posibles nombres para los álbumes debut de esos millares de pujantes artistas que, allá afuera, buscan llegar a semejante hito en sus carreras de la mejor manera posible.
Me permito arrancar entonces con algunas sugerencias de cosecha propia, y me comprometo solemnemente a ir actualizando esta lista en forma regular con todos los aportes (sin duda ampliamente superiores a los míos) que ustedes vayan dejando allí abajo, en la sección de comentarios. Aquí va, entonces, mi puntapié inicial:
- Lo mejor está en el lado C
- Repostería artesanal nigeriana
- Descontrol remoto (ideal para banda punk infantil)
- Al final era todo un sueño
- Un par de temas zafan
- Juan Manuel de Bossas (para un disco de ídems)
- En Internet no se consigue
- Setenta canciones y ningún sabor
El mundillo musical reclama nuestras musas, señoras y señores. No podemos hacer oídos sordos.
Actualización: Luego del breve descanso Pascual, y tal cual lo prometido, paso a listar (en dudoso orden alfabético) los aportes realizados por una sarta de delirantes enajenados nuestros fantásticos comentaristas. Realmente, no alcanzo a comprender cómo este tugurio piojoso puede atraer a semejante calidad de visitantes. No somos dignos.
- Algo habremos hecho (por Nerón)
- Anunciado en TV (por 26)
- Armonía entintanda (por 26)
- A solas con Coco Lobos (por Amperio)
- Balaceras, baladas y otros desastres (por Leonardo)
- Bananadana en Obras (recital conjunto de Bandana y César “Banana” Pueyrredón, por Cordín)
- Big Bang Band Boom Blasters (por Baterflai)
- Bossa/DC (por Paulo)
- Bossamones (por Paulo)
- Bossa’n'Sabbath (por Paulo)
- Bossa’n'Yupanqui (por Paulo)
- Branca Bossa’n'Snake (por Paulo)
- Como panceta p’al guiso (por Zé Pequenho)
- Con mi lengua en tus lágrimas (por Lucre)
- Cromosoma 27 (por Sol)
- De bondiola, por favor (por Amperio)
- Debut y despedida (por Federico)
- Die Bossa’n'Hossen (por Paulo)
- DVnos (por Maun)
- El último choripán (por Amperio)
- Empezando a ver el fin (por Red River)
- Empitrizame y te sacudo (por 26)
- En directo suena mejor (por 26)
- Exit-hitos (por Leonardo)
- Gang bang blues (por Nerón)
- Hit, hit… ¡hurra! (por Leonardo)
- ¿Homo Sapiens? (por Maun)
- Increíble lo que se puede hacer con tres acordes (por Leonardo)
- Jugo de sardinas (por Amperio)
- La chiva de Bracamonte (por Amperio)
- Ladies and gentlemén, agarrensén (por Leonardo)
- Ladran Sancho (por Maun)
- La ensalada de mi vieja es más rica (por Nerón)
- La reina del condado (por Sol)
- Lo mejor que hizo la vieja es el pibe que maneja (por Zé Pequenho)
- ¡Luche y vuelven! (por Cordín)
- Mamá: lo logré, es mi disco (por 26)
- Maqueta para buscar bolos (por Moonsa)
- Más mejor que los Beatles (por Leonardo)
- Me cansé de tocármela (por Santi Benítez)
- Mousse y cal (por Leonardo)
- No corran que es peor (por Zé Pequenho)
- (Nombre de la banda) recital despedida (por Nerón)
- No me toques ni me grites (por Baterflai)
- Notame esta nota notable (por Leonardo)
- Oídos sordos (por Maun)
- Operá, prima (por Leonardo)
- Papá no corras (por Amperio)
- Preguntale a tu mamá (por Baterflai)
- Queríamos tanto a Godínez (por Cordín)
- ¿Quiénes somos? (por Sol)
- ¡Recorchéalis! (por Baterflai)
- Señorita, ¿qué le pasa? (por Sol)
- ¡Serashijode! (por Eduardo1)
- Si nadie se aviva, pasa (por Leonardo)
- Sinfonía melosa para amantes ocasionales (por Zé Pequenho)
- Sobre hierbas y humos: En vivo en Amsterdam (por Zé Pequenho)
- Soltaron los gatos (por Sol)
- Te quiero vida mía, te quiero noche y día, te quiero con pasión, porque te quiero, te quiero te quiero, te quiero te quiero, y hasta el fin… te querré (por Eduardo1)
- The Very Best y lo único de momento de… (por 26)
- Todos somos uno, ¿no cierto? (por Nerón)
- Todus bonus trackus (por Leonardo)
- Turgente vacuidad (por Amperio)
- Un abrazo peronista (por Amperio)
- Una noche en Conchilaló (por Zé Pequenho)
- Ver, oir y callar (por Maun)
- Villancicos y nanas (por 26)
- ¿Yo, señor? No, señor (por Nerón)
- Y uan, y chú, y uan, chú, trí, cuatro (por Leonardo)
Y a seguir participando, que el mundo está repleto de discos tristes esperando que un desconocido inspirado los saque de su anonimato.
Archivado en: Corcheas y fusas, Pepitas de barro | Comentarios: 27 comentarios
Canción del momento XIV
31 de Marzo de 2006
A lo largo de los últimos meses, los rumores acerca de la suerte corrida por el célebre dúo sureño conocido como Capo II arreciaron el mundillo musical, alimentados por un ominoso silencio oficial de parte de los propios artistas. Se decía en los pasillos que Diego Martín Octavio De Los Santos Ulloa Bordenabe III (aristocrático vocalista encargado también de guitarras rítmicas, teclados, percusiones, armónicas y etcéteras) había decidido retornar a su castillo natal en la zona boscosa de la Baviera Hispánica y que estaba definitivamente abocado a la cría de langostas de riña. Algunos afirmaban en voz baja que la otra mitad del combo, Tomatito Henry Entintado Junior (hermano de sangre de quien suscribe, amén de guitarrista, bajista, baterista y vaya uno a saber qué otra ocupación misteriosa), estaba siendo buscado incansablemente por Interpol debido a su participación en el tráfico ilegal de pastillas de mentol extra-fuerte al Uruguay.
Sin embargo, una destemplada tarde de Marzo, sin ningún tipo de aviso previo ni fanfarria mediática, los muchachos de Capo II retornaron a la escena musical, para beneplácito de sus numerosos seguidores y aún más numerosos acreedores. Y lo hicieron trayendo bajo el brazo tres nuevas grabaciones, que (como es costumbre en ellos) abrevan en la rica tradición folk/rock de varias décadas atrás, imprimiéndoles sin embargo un toque personal absolutamente inconfundible.
En primer lugar tenemos la celebérrima atmósfera hippie de Teach your children, interpretada originalmente por el cuarteto de Crosby, Stills, Nash & Young en el mítico disco Déjà Vu (1970) y compuesta por uno de sus miembros, Graham Nash.
No menos famosa es la segunda canción que hoy nos presentan: Guitar man, quizás el mayor éxito de la carrera de Bread y lanzada en el año 1972 como parte del disco del mismo nombre.
El último de los tres temas que hoy ofrecemos (y el favorito personal de un servidor) es Lucky man, parte del disco debut homónimo (1970) de Emerson, Lake & Palmer.
A pesar de que se especulaba con que los integrantes de Capo II brindaran una multitudinaria conferencia de prensa con motivo de su reaparición, esto jamás ocurrió. Únicamente se ocuparon de hacer llegar a los medios especializados una escueta gacetilla que contiene una somera descripción de sus flamantes grabaciones y su habitual indicación de que “como siempre, estamos absolutamente disponibles para presentarnos en inauguraciones de estaciones de servicio, despedidas de solteros y bar mitzvahs”.
Como se aprecia en la elección de sus canciones (claramente orientadas a sonar en todas las radios especializadas en hits del momento) y en las sutiles sugerencias que cuelan en su material de prensa, estos astutos artistas no perdieron durante su misterioso exilio el olfato comercial que siempre los caracterizó. ¡Brindemos por ello!
(Quienes quieran endulzar sus oídos con otras interpretaciones de estos talentosos sujetos, pueden pasar por este antiguo post).
Archivado en: Capo II, Corcheas y fusas | Comentarios: 9 comentarios
Descartando el oropel
3 de Marzo de 2006
Agobiado por la morisqueta ensayada, el bombardeo mediático, la estructura monstruosa, la proclama bienintencionada y la sonrisa para la foto, uno llega a olvidarse de que una canción como Until the end of the world pueda ser tan retorcidamente enferma, tan cínica, tan oscura y tan, pero tan buena.
Pero después uno va y, por suerte, se acuerda.
Archivado en: Corcheas y fusas, Tinta Personal | Comentarios: 9 comentarios
Canción del momento XIII
1 de Diciembre de 2005
Cuando uno se cruza con una canción interpretada por un artista o grupo que jamás escuchó antes, suele haber un pequeño detalle crucial que hace que la balanza del gusto personal se incline hacia el lado positivo (o no). Para algunos se tratará de un riff de guitarra, para otros será algún ritmo en particular, para otros la instrumentación o la voz. En mi caso personal, casi siempre el interés se me despierta por el lado de las letras. Una frase retorcida, una rima sorpresiva, y ya me tienen en el bolsillo.
Justamente eso fue lo que me ocurrió hace un tiempo con The mountain goats, el alter ego grupal de un tal John Darnielle. No busquen encontrar en este falso grupo (que ya lleva más de quince años de notablemente prolífica carrera) ningún tipo de virtuosismo musical ni mucho menos. De hecho, prácticamente todas sus canciones son fácilmente interpretables por cualquiera que conozca los acordes más básicos en una guitarra. Ojo, que no hay mal gusto y las breves intervenciones de otros instrumentos (un violín por acá, un piano por allá) subrayan de manera notable las melodías ultra-simples de este muchacho, pero lo cierto es que la música resulta poco más que un soporte agradable para las letras.
Ah, pero qué letras, señoras y señores. Son como pastillas de cianuro con forma de caramelo verde que uno traga con una sonrisa de oreja a oreja. Emocionan a punto de lágrima sin jamás caer en lo trillado. Se regodean en un absurdo que, en esos pequeños universos de tres minutos, resulta perfectamente lógico. Se disfrutan sin culpa, de a manojos, a lo bestia.
Sean tan amables de permitirme traerles tres muestras de esto que trato de expresarles (seleccionadas a duras penas entre cientos de joyas de un catálogo notablemente parejo).
En Song for Dennis Brown (del disco The sunset tree), Darnielle traza un extraño paralelo entre el fallecimiento por pneumotórax agravado de una estrella musical jamaiquina (nótese el guiño musical a la Redemption song de Marley) y su propia muerte futura, intercalando postales inconexas que parecen sacadas de la página de policiales de un diario y no hacen otra cosa que dejar bien claro que, a la larga, el mundo sigue su marcha. Acá va un intento de traducción de la primera estrofa:
El día en que el pulmón de Dennis Brown colapsó,
suave lluvia de primavera caía sobre Kingston.
Y allá por el puerto, policías locales
interceptaban un cargamento entrante.
Y por un rato hubo caos
mientras esposaban y golpeaban a unos marineros.
El día en que mi pulmón colapse,
no va a ser muy diferente.
Una reinterpretación contemporánea y particularmente vengativa (contra todos y contra nadie) del mito de Rómulo y Remo, sin desdeñar la esperanza, es el tema subyacente en Up the wolves, del mismo disco que la canción anterior. Uno puede imaginar a Darnielle cantando estos versos finales con los dientes apretados, las venas del cuello hinchadas y los ojos fijos en la pared:
Voy a ponerme en forma para pelear,
investigar cada ángulo de ventaja injusta.
Voy a sobornar a los oficiales, voy a matar a los jueces.
A ustedes les tomará años recuperarse de todo el daño.
Nuestra madre ha estado ausente desde que fundamos Roma,
pero va a haber una fiesta cuando el lobo vuelva a casa.
Si me permiten el exceso, quiero terminar con la transcripción completa de una canción que descubrí (¡cuándo no!) en casa de Monsieur Joey Comeau, y que determinó que The Mountain Goats pasaran a ocupar uno de los rincones más iluminados en mi desprolijo estante de favoritos. Se trata de un elogio desvergonzadamente entusiasta del desastre en todas sus formas y la belleza (no tan) oculta en lo peor de nosotros y de los otros. Con ustedes, desde el disco Tallahassee, No children:
Ojalá que los pocos amigos que nos quedan
se den por vencidos al tratar de salvarnos.
Ojalá que podamos urdir un plan infalible
para enojar a los pocos tontos que nos perdonaron.
Ojalá que los alambrados que arreglamos
se derrumben bajo su propio peso.
Y ojalá que nos pasemos de la última salida,
ojalá que ya sea demasiado tarde.
Y ojalá que el basural a unas cuadras de acá
algún día se incendie,
y ojalá que el humo negro me lleve lejos
y jamás vuelva a este pueblo en mi vida.
Ojalá que mienta
y le diga a todos que fuiste una buena esposa.
Y ojalá que mueras.
Ojalá que los dos muramos.
—
Ojalá que me corte al afeitarme mañana.
Ojalá que sangre todo el día.
Nuestros amigos dicen que está más oscuro
justo antes de que salga el sol;
estamos bastante seguros de que se equivocan.
Ojalá que esté oscuro por siempre.
Ojalá que lo peor todavía no haya pasado.
Y ojalá que parpadees antes que yo.
Ojalá que nunca me ponga sobrio.
Y ojalá que cuando pienses en mí, en unos años,
no puedas encontrar ni una cosa buena para decir.
Y ojalá que si algún día encuentro las fuerzas para irme
vos te mantengas bien lejos de mí.
Me estoy ahogando y no hay señales de tierra firme.
Vos te hundís conmigo,
mano en mano sin amor.
Y ojalá que mueras.
Ojalá que los dos muramos.
¿Acaso queda algo por decir? No creo.
Mejores dos segundos®: De Song for Dennis Brown, el riff ya mencionado, claro. Por el lado de Up the wolves, la forma en que advierte “I’m gonna kill all the judges!” es tremenda. Y, como a No children no la puedo elegir entera porque dura bastante más de dos segundos, me quedo con ese instante en que una segunda voz entra para la frase “in my life” en el primer estribillo. Sencillamente fantástico.
Archivado en: Corcheas y fusas | Comentarios: 9 comentarios
Canción del momento XII
27 de Octubre de 2005
Pocas cosas me causan mayor placer que encontrar nueva música. La sonrisa que se me dibuja en la cara mientras bamboleo la cabeza al son de unos acordes frescos es impagable. Por eso es siempre recomendable, al menos para mí, pegarme una vuelta por la casa de Don Burdon El Melómano o pasar por lo de Eduardo y revisar los listados diarios de discos que suenan entre sus paredes. Siempre hay joyas sonoras sueltas por ahí listas para ser descubiertas.
Mi hermano Tomatito Henry Entintado Junior, alias “El Tío Musical”, es el responsable directo del descubrimiento de las melodías que hoy traemos a esta sección. Hace un tiempito me mandó un e-mail que decía, simplemente, “nuevo descubrimiento: I Am Kloot“. Como confío ciegamente en su gusto, conseguí el álbum debut (llamado Natural History) de este trío oriundo de Manchester, el cual no dejó de sonar constantemente en la rotación Entintada desde ese entonces.
Como no podía decantarme por solamente una canción de este discazo, decidí ofrecerles dos muestras del talento de esta gente: Storm warning (la recomendación original de Don Tomatito) y Morning rain. Notarán ustedes una cierta tendencia tormentosa en las letras de ambos temas, que se me antoja bastante adecuada para los tiempos que corren, tan plagados de tifones y huracanes. Líneas que describen borracheras estoicas y traiciones ocultas, todas bien empapadas en la fría llovizna del norte de Inglaterra.
Un par de recortes chapuceramente traducidos por quien esto escribe, como para intentar transmitir la atmósfera gris que tiñe a ambas canciones:
Is there a storm coming
or are we just another shower?
Is there a storm warning?
Has someone just cut the power?
—
¿Viene una tormenta
o somos sólo otro chaparrón?
¿Hay aviso de tormenta?
¿Acaba alguien de cortar la luz?
I’m the morning rain,
it’s me again, I won’t go away.
I’m the morning rain,
don’t you know my name?
Don’t you know my name?
—
Soy la lluvia mañanera,
soy yo de vuelta, no me voy a ir.
Soy la lluvia mañanera,
¿no sabés mi nombre?
¿No sabés mi nombre?
A disfrutar, y ojo que se viene el agua. Cierren bien las ventanas.
Mejores dos segundos®: En Storm warning, el pequeño riff acústico inicial (sostén de todo el tema) es glorioso en su simpleza. Por el lado de Morning rain, me mata el redoble que hace “tactac” en vez de “tac” en ciertos compases. Sutileza pura.
Archivado en: Corcheas y fusas | Comentarios: 20 comentarios
Canción del momento XI
5 de Septiembre de 2005
Decir que toco el piano sería un insulto totalmente descarado a la música como género en sí. Nunca tomé clases ni leí ningún tipo de libro al respecto, por lo que cultivo un particular estilo neanderthal que se basa en mis escasos conocimientos de teoría musical. Encima, tengo muy mala memoria para recordar los acordes de las canciones, aunque se trate de temas que me gusten muchísimo. Convengamos que el mundo del arte no se perdería absolutamente de nada si se me cayeran mañana mismo los dedos como hojas secas.
Cada vez que el destino tiene la mala idea de sentarme frente a un piano, la primer canción que me viene a la cabeza (y con la que insisto en torturar a quienes tengan la mala fortuna de estar cerca mío en ese momento) es Ain’t no sunshine, un celebérrimo tema original de Bill Withers (verdadera leyenda del soul y el R&B) que fue interpretado y reinterpretado por innumerables artistas. Mi versión favorita personal es, por lejos, la que hizo Paul McCartney en el disco Unplugged (The official bootleg), y que hoy se me ocurre traer a este rincón musical. Curiosamente, en este tema McCartney toca la batería y delega la voz principal en el guitarrista (y en ocasiones bajista) de su banda de aquel entonces, el escocés Hamish Stuart.
La letra es simple y a la vez tremendamente genial. Mis tres versos favoritos:
Ain’t no sunshine when she’s gone
and this house just ain’t no home
any time she goes away
—
No brilla el sol cuando ella no está
y esta casa simplemente no es un hogar
cada vez que ella se va
Que la disfruten.
Mejores dos segundos®: El “uh uh uh” en falsete antes de que arranque el solo de piano me pone la piel de gallina.
Archivado en: Corcheas y fusas | Comentarios: 7 comentarios
Canción del momento X
22 de Junio de 2005
Leí en algún lado una entrevista a Tori Amos en la que decía que hubiera dado su brazo derecho por haber escrito A case of you, de Joni Mitchell. Mi talento musical es absolutamente nulo, por lo que probablemente tendría que sacrificar bastantes trozos más de mi cuerpo (la cabeza, las dos piernas, un pulmón, probablemente el hígado) por garabatear tan sólo una línea de esta canción.
Esta versión, en mi humilde opinión aún más disfrutable que la original, fue grabada en vivo como parte del disco Live in Paris, de Diana Krall. Resulta notable la manera en que se captura la atmósfera del escenario, más allá del cuchicheo y las toses del público: si uno escucha con atención, se llega a apreciar el sonido casi mudo de los percutores golpeando cada cuerda en las entrañas del piano y la ligera vibración del redoblante de una batería vacía, allá en el fondo. Pero quizás lo más notable es la fidelidad de la grabación de la voz, tan cristalina que uno puede adivinar el imperceptible chasquido de la lengua contra el paladar antes de entonar cada palabra.
Todas estas consideraciones técnicas, por supuesto, pasan a un remotísimo segundo plano en el preciso instante en que Diana Krall pone los dedos sobre el piano, susurra la primera frase y procede a destrozarte el alma.
Mejores dos segundos®: Difícil elegir, pero si me apuran me quedo con el fraseo de ese pedacito que dice:
I remember that time you told me, you said
“Love is touching souls”
Surely you touched mine
‘Cause part of you pours out of me
In these lines from time to time
Archivado en: Corcheas y fusas | Comentarios: 7 comentarios

