Con el arco torcido - Click para ver en mayor tamaño

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Ardiendo brillante - Click para ver en mayor tamaño

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Tyger! Tyger! burning bright
In the forests of the night,
What immortal hand or eye
Could frame thy fearful symmetry?

In what distant deeps or skies
Burnt the fire of thine eyes?
On what wings dare he aspire?
What the hand dare seize the fire?

Fragmento de The Tyger, por William Blake

 

Desde hace ya algunas semanas, el Clan Entintado cuenta con una nueva integrante entre sus filas. Estrellita es su feroz nombre y desde un primer momento se ha empeñado en cumplir con notable ahínco las diferentes tareas que le fueron encomendadas: reducir a jirones babosos cualquier elemento que se encuentre a una distancia no mayor a cincuenta centímetros del suelo, seleccionar siempre un rincón distinto de la casa para transformarlo en su excusado personal y despertar a base de sonoros lengüetazos en el rostro a cualquiera que ose intentar dormir a las cuatro de la mañana.

Don Mateo, lejos de sentirse amenazado por perder el título honorario de “miembro más diminuto de la banda”, se dejó contagiar por las brisas primaverales que corren por estas pampas y dedicó todas sus habilidades románticas a ganarse el cariño de la recién llegada (cosa que no le costó demasiado, según comprobarán en las imágenes que aquí ofrecemos).

Besos acolchados - Click para ver en mayor tamaño

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Compartiendo siesta - Click para ver en mayor tamaño

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Así que ya lo saben: tengan mucho cuidado con las andanzas de este temible dúo de malvivientes. Tiemblan Bonnie y Clyde.

 

Hace dos años y un día:

Mateo recién nacido

Ayer nomás:

Mateo cumpliendo dos años - Click para ver en mayor tamaño

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Ocho kilos más, los mismos remolinos endemoniados en el pelo.

 

Gaseosa emparedada - Click para ver en mayor tamaño

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Y aquí estamos de vuelta, fresquitos tras nuestro arribo desde lejanas tierras. O, mejor dicho, desde no tan lejanas tierras que simulan ser verdaderamente lejanas.

 

Mateo sostiene el árbol - Click para ver en mayor tamaño

Click en la imagen para la versión completa, rebosante de estética nostalgiosa setentista

 

La escarcha cubre el parabrisas del Entintadomóvil - Click para ver en mayor tamaño
Hasta el pobre tacho de basura sufre la helada - Click para ver en mayor tamaño

Diría la tía Zoila: “Media fresquita la mañana como pa’ salir en corpiño calado”.

(Los distinguidos visitantes sabrán disculpar la escasa calidad de las imágenes, capturadas con un teléfono celular sin ningún tipo de premeditación ni pretensión artística.)

 

El Mundial de Fútbol se cierne, omnipresente e inevitable, sobre todos nosotros. Y Mateo El Grande, fiel a su tradición de precoz delincuencia, seguramente aprovechará esta inmejorable oportunidad para hacerse con el liderazgo de la temible barra brava argentina, destinada a asolar las apacibles tierras germanas. Por ahora, el pequeño salvaje demuestra la seriedad de su misión dedicando varias horas diarias a entrenarse en diversas actividades requeridas para desempeñar con idoneidad esta importante labor, tal como se demuestra en los siguientes testimonios fotográficos:

Mateo entrena para barra brava, toma uno - Click para ver en mayor tamaño

Ejercicio 1: Poner cara de inocente y desentendido, mientras se ocupan las manos (fuera de la imagen) en quitar las dos pilas tamaño AA de la radio portátil para revoleárselas al juez de línea más cercano, quien nos cobró ya varios offsides inexistentes.

Mateo entrena para barra brava, toma dos - Click para ver en mayor tamaño

Ejercicio 2: Demostrar una alegría incontrolable y contagiosa al comprobar que el ataque al mencionado árbitro asistente fue efectivo, a juzgar por la necesidad de los médicos de realizarle una tomografía computada en pleno campo para evaluar la gravedad de su conmoción cerebral. Como beneficio adicional, esta misma expresión puede utilizarse en el poco probable caso de que haya algún gol que festejar.

Mateo entrena para barra brava, toma tres - Click para ver en mayor tamaño

Ejercicio 3: Colgarse del alambrado y engalanar con ocurrentes epítetos el árbol genealógico completo del volante creativo del equipo contrario, buscando desconcentrarlo en su labor, sin importar que el susodicho no comprenda ni una sola palabra del idioma castellano.

Autoridades policíacas alemanas, un simple consejo: prepárense para lo peor.

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