Uno de los aspectos más atractivos del idioma inglés, en mi opinión, es la cantidad de palabras basadas en onomatopeyas: boom, splash, clap, whiz, crack, blast, zip, etc. Hay algo ingenuo y primario, casi infantil, que hace que estas palabras resulten simpáticas aún cuando se refieran a conceptos negativos, y estoy convencido de que el idioma castellano se beneficiaría enormemente incorporando vocablos similares.

Imaginen ustedes cuánto más digeribles resultarían titulares como estos en el diario matinal:

  • La Bolsa de Valores cataplumeó ayer un 4,2%
  • Jugador expulsado por propinarle un estup al juez de línea.
  • Delincuentes y policías se bambanguearon en La Salada.
  • Nuevas políticas sanitarias provocan un blerg generalizado en la ciudadanía.

Si las personas correctas escucharan mis ideas, grandes cosas ocurrirían.

 

A-Mart

En lugar de definir su alcance en base al tipo de mercadería en stock (zapaterías para calzado, talabarterías para artículos de cuero, charcuterías para fiambres, etcétera), las tiendas alfabéticas contarán con todos los elementos posibles que comiencen con una letra en particular. Por ejemplo, en una tienda alfabética dedicada a la letra A, uno podrá encontrar azaleas, atizadores, axolotes, aeroplanos, albaricoques y asesinos a sueldo.

¡Basta de situaciones ambiguas! “Oh, necesito papas. ¿Voy a la verdulería? ¿A la feria? ¿Al almacén? ¿Al supermercado?” “¡No dudes más, Clodomira! ¡Dirígete presurosa a la tienda P, y listo el pollo!”

El éxito está poco menos que asegurado.

(El presente es el primer post en la categoría Ideas millonarias, la cual comprenderá una serie de brillantes innovaciones destinadas a transformar al autor de este weblog en un excéntrico magnate)

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