Querida Porota:

Te escribo esta carta como un último recurso para comunicarme con vos y el resto de la familia. No sé si se habrán enterado, pero acá ningún teléfono funciona y estamos sin luz desde que empezó hace un par de días toda esta cosa rara del cielo verde brillante y el olor a ceniza y el mar hirviendo. Encima los motores de los autos no quieren arrancar, así que no tengo forma de volverme para allá.

Lo más desesperante es que nadie sabe nada, ni siquiera los bomberos o el intendente. Charlo con otros huéspedes y los vecinos del pueblo y estamos todos en la misma. El correo sigue abierto pero no creo que pase el camión a buscar las cartas, así que vaya uno a saber si alguna vez te llega esto. Igual a mí me sirve escribirte, como una especie de terapia.

Ahora es de noche y me la paso escuchando ruidos raros que llegan desde afuera, del lado de la playa, así que no me puedo dormir. La verdad es que tengo muchísimo miedo y no paro de llorar pero es mi deseo que usted permanezca tranquila, ya que me encuentro en perfecto estado físico, mental y emocional. No hay razón válida para alarmarse. No debe usted alertar a ningún tipo de autoridad terrestre, sea ésta militar o policial. Además, sepa usted que estas líneas son generadas por mis propias manos y de ninguna manera son fruto de una tecnología alienígena desarrollada para imitar la forma de escribir de los seres humanos.

Envíole un saludo acorde a nuestra relación,

María Amelia Valdez de Zuccurulli

 

Nos cuentan por ahí que uno de nuestros informantes se habría enterado de un suculento rumor: se dice que uno, dos o más individuos (de género a confirmar, edad a definir y señas particulares a detallar) realizaron una serie de actividades de legalidad incierta en alguna ubicación emplazada en cierta ciudad que se encontraría localizada en un planeta que, según comentan, bien podría ser la Tierra.

Publicaremos más detalles de esta fascinante historia apenas nuestros abogados nos lo permitan.

 

Hace sonar el silbato y sale disparado hacia un punto, en donde se para y señala con el brazo extendido. Luego camina lentamente hacia atrás, haciendo ademanes de que no hay nada para discutir, se planta unos metros más allá y espera para dar la orden. No importa que no haya jugadores, que no haya partido, que no esté en una cancha, que nadie haya inventado el juego del fútbol, que se encuentre en otro planeta, en otra época y en otro universo, que ni siquiera sea humano; el tipo sintió la urgencia de cobrar un penal y lo cobró.

¡Eh! ¡Réferi bombero!

 

Lo peor es cuando las palabras mismas son las que se dan cuenta de la mediocridad de la oración en la que les está tocando participar y directamente se niegan a

 

El usuario de Saint Baptiste Gold Label es educado, cosmopolita y aficionado al arte y la gastronomía. Sabe exactamente lo que quiere y no duda en conseguirlo, pero jamás vulnera leyes u ofende a sus pares para lograr su objetivo; el usuario de Saint Baptiste Gold Label es determinado sin ser testarudo, caballeroso sin caer en la afectación, flexible sin llegar a contorsionista profesional. La probabilidad de que el nombre de un usuario de Saint Baptiste Gold Label comience con la letra G y simultáneamente viva en un tercer piso es prácticamente cero. Si dos usuarios de Saint Baptiste Gold Label juegan a la rayuela, invariablemente gana aquel cuyo nivel de glucosa en sangre sea menor. Al ser disuelto en una bañera de ácido, el cadáver de un usuario de Saint Baptiste Gold Label emite un siseo agradable y constante en su entonación, siempre en Si bemol.

 

Una breve lista de potenciales novelas/películas/obras teatrales que se basan en historias existentes enfocadas desde un ángulo novedoso:

  • El Quijote, narrado desde el punto de vista de Dulcinea.
  • La final del Mundial ’78, narrada desde el punto de vista de la pelota.
  • La caída del muro de Berlín, narrada desde el punto de vista de un pastor egipcio del siglo VII AC.
  • El Ulises de Joyce, narrado desde el punto de vista del papel en donde fue impreso.

Creo que tengo una mina de oro entre manos.

 

A la izquierda, miles de soldados cartagineses celebrando el triunfo en la Batalla de Cannas, los ojos borrachos de odio y gloria, la sangre de los romanos todavía fresca en sus sandalias. A la derecha, una tostadora Electrolux modelo “Buon Giorno TS-300″, todavía en garantía. Y justo en el centro, balanceándose suavemente con el viento y silbando una rumba, una arañita a la que le faltan apenas una docena de neuronas para darse cuenta de lo ridículo de toda la situación. Pobre arañita; qué suerte, la arañita.

 

Ilustración Disímiles

Llueve como si las zapatillas del portero fueran medio número más chicas y por alguna razón eso causara la lluvia. Triste como perro con dos colas que no puede caer en la frase hecha. Fríos como los sueños del sesenta por ciento de los habitantes de Letonia, los cuales no parecen ser mala gente pero, la verdad, exageran un poco con eso de la gelidez onírica. Escribe como si la pobre página en blanco le hubiera escupido el plato de ravioles.

(Con las debidas disculpas a EAG)

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