Me regocija enumerar, listar, reiterar, repetir, insistir, machacar, recalcar, reincidir, redundar, abusar horriblemente de los sinónimos y terminar, siempre y sin excepción, cansando a los desafortunados lectores que se atreven a llegar hasta el desabrido punto final.
En este momento, en la cocina de un departamento de planta baja a seis cuadras de este escritorio, una conversación que se presentaba relativamente animada cae en una pausa incómoda que durará exactamente trece segundos. Veinte metros más arriba, en el 4to D, una cincuentona de pantuflas despelusadas pela una naranja como quien no quiere la cosa. Si esta señora girara apenas su cabeza hacia la derecha vería que, justo enfrente, el paredón lateral izquierdo de la ferretería luce una mancha de humedad de asombrosa semejanza al trazado de trenes subterráneos de Buenos Aires. A la vuelta de la esquina, un vientito repentino se arremolina en los zaguanes del lado del sol, despeinando los humildes jardines de malvones, yuyos y tierra. Por esa misma vereda, cinco personas enfilan hacia el norte y sólo dos, un muchacho de sobretodo gris con aspecto de coiffeur salvaje y una viejita algo destartalada, apuran simultáneamente el paso y se dirigen hacia el sur.
Estos hechos, tan inconexos e inofensivos en apariencia, no son otra cosa que el comienzo sincronizado de la más devastadora conspiración que nuestro mundo jamás haya experimentado. Pero cuando el horror que desate sobre el planeta sea ya un recuerdo y los historiadores del futuro indaguen en sus secretos orígenes, habrá por lo menos una pista que los desenmascare sin titubeos: nada más ni nada menos que el párrafo anterior.
Lástima que hoy no sirva siquiera de consuelo.
Estimado usuario/a:
¡Felicitaciones por su compra! A continuación le ofrecemos una serie de consejos y sugerencias que le ayudarán a sacar el mayor provecho de su flamante unidad, garantizando su correcto funcionamiento y máxima longevidad.
Siempre levante la unidad mediante las asas laterales o el cordón rojo que se provee para tal efecto. Si es necesario, limpie lentes, antenas y gatillos utilizando una escobilla humedecida en una solución al 5% de alcohol y bicarbonato de sodio. Cada 4 meses, rote las férulas inferiores un cuarto de vuelta, cuidando que las tomas de aire queden siempre orientadas hacia el sur. Si nota que disminuye el volumen de las campanadas o se registra cierta interferencia estática, realice el procedimiento de reinicio que se describe en la página 6 del folleto adicional adjunto. Evite utilizar la unidad en situaciones en las cuales corra el riesgo de quedarse dormido/a o exista la posibilidad de interactuar con personas mayores de 72 años de edad. En caso de observar pérdidas de líquidos o vapores a través de las juntas de la carcaza exterior de la unidad, evacúe inmediatamente un área de 50 metros a la redonda y proceda a dar aviso a la dotación de bomberos más próxima. Recuerde que la tenencia, portación y operación de la unidad puede estar legalmente restringida en su país de residencia, por lo cual recomendamos que consulte la legislación vigente.
En caso de requerir cualquier tipo de asistencia adicional, no dude en comunicarse con nuestra línea gratuita de atención al cliente al 0-800-MI-UNIDAD.
El tipo será un genio, no te lo voy a negar, pero a la vez creo que sufre de claros problemas de ego. Como si inventar la máquina del tiempo no fuera suficiente para lograr la fama eterna, en su viaje inaugural se mandó a la Francia de mediados del siglo XIX y ahora mirá nuestros envases de leche: “entera, homogeneizada y gutierrezizada”. ¿Era necesario?
Sé que al momento de escribir esto todavía faltan varios meses para la celebración de esta fiesta tan tradicional de la Pampa húmeda argentina, pero yo soy un muchacho previsor y ya estoy llevando una lista de potenciales atuendos (junto con algunas notas ad-hoc) para salir de ronda por el barrio en la última noche de Octubre.
- De matarife arrepentido (delantal manchado, sangre seca bajo las uñas, sollozos incontrolables ante cada bife de chorizo que se cruce en mi camino)
- De persona afectada con un raro síndrome por el cual nació de 80 años de edad, fue rejuveneciendo con el correr del tiempo y hoy, luego de 49 primaveras, cuenta exactamente con 31 años (llevar en los bolsillos una serie de fotos color sepia de un señor sospechosamente parecido a mi propio abuelo y mostrarlas al grito de “¡miren qué lindo bebé que era!”, instalar en mi semblante una complicada mezcla de satisfacción por estar en la flor de la vida luego de tanto tiempo vivido y angustia por conocer el momento preciso en el que moriré)
- De sátiro obsesionado con las orejas de lóbulos carnosos (ir por la calle pellizcando orejas de extraños con los ojos inyectados en sangre, babear libidinosamente ante ejemplares particularmente rechonchos, evitar ser arrestado)
- Del hueco en forma de ángulo recto que se forma en la copa de un árbol plantado en una calle por la cual constatemente circulan camiones que lo rozan con sus acoplados (idea consistente, quizás algo difícil de implementar)
- Del elenco completo de Mary Poppins (alternando rotativamente los personajes cada cinco minutos, con cambio de vestuario incluido)
- De muchacho que jamás visitó Yakarta, Indonesia (no es necesario ningún tipo de vestimenta especial o modificación en mis costumbres, pero puede ser demasiado similar al disfraz de “muchacho que jamás visitó Nueva Delhi, India” que usé en el 2003)
- De blogger ocurrente y exitoso (prácticamente descartado: no soy ni por asomo tan buen actor)
Esta lista necesita, a todas luces, ser depurada y aumentada. Los sufridos lectores son bienvenidos a realizar todo tipo de aporte a la causa.
La originalidad es una virtud tremendamente sobrevaluada. Y no soy el único que lo dice, eh.
Ante cualquier duda, consulte a su médico. Ante cualquier lucha, consulte a su bélico. Ante cualquier curda, consulte a su vértigo. Ante cualquier ducha, consulte a su gélido. Ante cualquier suma, consulte a su séptimo. Ante cualquier ruta, consulte a su séquito. Ante cualquier chucha, consulte a su fémino. Ante cualquier suba, consulte a su éxito. Ante cualquier cura, consulte a su clérigo.
Estimadísima Zelmira:
Créame cuando le digo que quizás esta carta sea una de las las más difíciles que jamás me haya tocado escribir en la vida. Y sepa usted que cada extensión abeliana finita del cuerpo de los números racionales Q (en otras palabras, cada cuerpo de números algebraicos cuyo grupo de Galois sobre Q sea abeliano) es un subcuerpo de un cuerpo ciclotómico, es decir, un cuerpo obtenido al añadir una raíz de la unidad a los números racionales.
Por siempre suyo,
Pedro


