Hoy, el insufrible sujeto que escribe únicamente en forma de haiku confecciona la lista del supermercado para su mujer:

poco pido hoy
frugal cual mariposa
pan, miel y el diario

alfajores, Blem
limpiezas y sabores
acá se mezclan

¡oh, oscuro porch!
cien watts bajo consumo
la luz te darán

zumban mis sueños
no son timbres ni taladros
necesito Off

¡tan seco, vientre,
sin tu dosis de yogur!
(promo pack de seis)

y ya que estamos
no viene mal un All-Bran
ayuda extra

maquinita Schick
espuma old Spice, un Axe
todo bien macho

¿algo falta? ¡no!
sólo tu beso al volver
y chicles, claro

 

No me pienso dejar engañar por tanto palabrerío astronómico. Ese firulete de luz colgado del horizonte, al que insisten en disfrazar de cometa, no es otra cosa que la señal que estuve esperando toda mi vida. Y apenas den las doce pienso cumplir con mi destino y salir a sacrificar doncellas con este puñal tan curvo, tan frío, tan devastadoramente elegante.

 

Respire normalmente, excepto cuando suenen las campanas. Siempre intente ordenar las botellas en orden alfabético. Recomendamos optar por ropa interior cómoda en tonos pastel. Los sábados de Abril, abra todas las ventanas del ala sudoeste. Mantenga al menos un ojo cerrado constantemente. Si lo atacan los colibríes, presione tres veces el botón rojo. Ante cualquier duda, consulte a su médico. Ante cualquier otra duda, consulte a su clérigo.

 

A principios de este año, que ya se nos está terminando de escurrir entre los dedos, instalé en el servidor de Amor Entintado un nuevo paquete de captura de estadísticas con características muy superiores a cualquier otro que hubiera probado hasta ese momento. Esta notable herramienta me permitió conocer muchísimo acerca de este humilde weblog y de los visitantes que han tomado la cuestionable costumbre de pasear por sus páginas.

A modo de resumen del 2006, entonces, es que aquí presento una selección de los detalles más curiosos y reveladores recopilados a lo largo de estos doce meses:

  • Se publicaron 77 posts, sumando cerca de 40000 palabras. La palabra más utilizada, exceptuando artículos y pronombres, fue “zopenco”.
  • De los 1145 comentarios registrados en este período, un 86% fueron infinitamente más interesantes que el post al que respondieron (lo cual, me temo, no es gran mérito).
  • Cerca del 97% de nuestros visitantes primerizos llegaron aquí desde Google o Yahoo buscando la peculiar frase “flagrantes adiposidades”, la cual (curiosamente) jamás había aparecido en este sitio hasta el día de hoy.
  • 9 de cada 10 visitantes poseen, poseyeron o poseerán pantuflas frizadas con estampado de tartán escocés.
  • Todos los guarismos indican que este weblog, como ciertos programas de televisión, trae suerte (queda por definir si buena o mala, claro).
  • Alrededor del 34% de los visitantes son de género masculino. Las representantes del género femenino suman alrededor del 42%.
  • Existen pruebas innegables de que todos los que alguna vez comentaron en estas páginas inadvertidamente comparten con el autor un terrible, condenatorio e inevitable destino. Para cuando nos enteremos de qué se trata, ya será demasiado tarde.

Ahora que ya saben un poco más acerca de quien esto escribe y de ustedes mismos, es muy posible que reconsideren muy seriamente su intención de seguir siendo visitantes asiduos de este tugurio durante el nuevo año que se avecina. Créanme que no los culpo.

Pero sepan que acá siempre encontrarán tostadas recién hechas, algo fresco para tomar y una puerta desvencijada pero abierta de par en par.

 

Acabo de patentar una idea que debería transformarme en multimillonario en pocos meses, si mis cálculos son correctos. Se trata de una innovadora tecnología de protección de copia que buscará terminar con el problema de la piratería, ese incesante e inmoral flagelo que hoy azota al mundo del arte.

Mi sistema, al que denomino Copywrong™, ofrece una solución elegante, transparente y efectiva para proteger los derechos de autor de todo tipo de obra. Comprenderán ustedes que no pueda revelar en este momento ningún tipo de detalle técnico, por obvias cuestiones legales y de secreto industrial, pero sí intentaré describir la forma en que opera esta revolucionaria tecnología.

En rigor a la verdad, Copywrong™ no impone ningún tipo de impedimento físico a la realización de una copia no autorizada, pero las reproducciones siempre resultarán de menor calidad que los originales. Y aquí no me refiero a una inferioridad en el sentido técnico o material del término, sino al más puro nivel artístico. Además, las reproducciones ilegales continúan llevando consigo el sistema Copywrong™ activado, por lo que subsiguientes intentos de copia producirán engendros que continuarán degradándose en forma exponencial.

Permítanme ilustrar este concepto con ejemplos concretos. Supongamos que un vándalo realiza fotocopias de un ejemplar de “Las aventuras completas de Sherlock Holmes” protegido con Copywrong™. En la primera copia, Sherlock sigue logrando resolver todos los misterios que se le presentan, pero todo resulta bastante más complicado: algunos de sus disfraces fallan, ignora varias pistas importantes que tiene frente a sus narices y su fiel ladero Watson tiene que sacar las papas del fuego en diversas ocasiones. Para el momento en que alguien realice una copia de ese primer facsímil, y luego otra copia de la segunda copia, notaremos que los embusteros, traficantes y asesinos de todas las historias se salen invariablemente con la suya porque Holmes es un borracho inútil que se la pasa tocando el violín en su estudio y Watson termina decidiendo aliarse con el Profesor Moriarty para seguir la provechosa senda del crimen.

Algo similar ocurrirá en el caso de grabaciones musicales, por supuesto: la primera duplicación no autorizada de “Sonata n°1 para piano y cello” de Beethoven contendrá notas pifiadas aquí y allá, y el tempo en el allegro vivace sonará algo rezagado. La décima copia directamente se asemejará a la canción “La gallina turuleca” interpretada en acordeón y bombo por la barra brava de Sportivo Barracas.

Podrán ustedes a esta altura imaginarse el efecto que Copywrong™ puede tener sobre el arte plástico: en nuestras pruebas de laboratorio, una fotografía digital de alta calidad de “El beso” de Gustav Klimt se transformó en unos garabatos indignos de un niño en edad de preescolar en tan sólo un puñado de pasos.

Para finalizar, y como prueba cabal e innegable de que esta tecnología funciona perfectamente, este mismísimo weblog es sin ir más lejos una copia de cuarta generación de un original protegido con Copywrong™ que, para ser sinceros, tampoco era nada del otro mundo para empezar.

 

Rasgos angulosos, ángulos redondeados, redondeces turgentes, turgencias desbordadas, desbordes endiablados, diabluras perdonables, perdones mentirosos, mentiras blancas, blancuras tentadoras, tentaciones lujuriosas, lujurias arrebatadas, arrebatos infantiles, infancias movidas, movimientos silenciosos, silencios pensativos, pensamientos fraseados, frases ocurrentes, ocurrencias citables, citas textuales, textos ojeados, ojos rasgados, etcétera.

 

La repetición textual de una misma idea, más allá de denotar una falta absoluta de amplitud de recursos y elegancia literaria, suele utilizarse como un pueril intento de convencer al lector de la veracidad de un concepto a todas luces falaz o erróneo.

Del mismo modo, la repetición textual de una misma idea, más allá de denotar una falta absoluta de amplitud de recursos y elegancia literaria, suele utilizarse como un pueril intento de convencer al lector de la veracidad de un concepto a todas luces falaz o erróneo.

 

Sin duda alguna, el punto más bajo en esta deplorable desgracia literaria llega cerca del final, cuando de buenas a primeras la novela simplemente se autofagocita y no queda en este mundo (ni en las memorias de sus pobres lectores) traza alguna de los más de ochenta insufribles capítulos precedentes. En cuestión de un instante, toda ella muta en una torpe crítica de sí misma, perdida entre los desvaríos de un mediocre escritor obsesionado con el árido chasco de la eterna autorreferencia.

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