El reparto resultó bastante ecléctico: corazón para un oficinista triste de Praga, pulmones para una gitana andaluza, dos relucientes riñones volando a Londres con destino de jovencita punk y un hígado que le salva la vida a un sesentón alcohólico de Nápoles. Tanto desparramo geográfico complicó el plan, pero tiempo y paciencia es lo que sobra acá del otro lado. Eventualmente, a base de falsas casualidades, sugerencias plantadas en sueños y repentinas obsesiones inexplicables, logré reunir a todos mis receptores bajo el sol de una tarde de otoño.

La nota de tapa en Le Monde, hiperbólica como era de esperarse, se refirió al hecho como “una desenfrenada orgía en pleno día a los pies de la Torre Eiffel, con participantes de variadas edades, razas y procedencias, entregados a su apasionada tarea como si una mano invisible guiara sus más bajos instintos”. Yo prefiero hablar de un bonito reencuentro conmigo mismo.

 

A falta de tiempo e inspiración como para escribir cosas nuevas, cada tanto suelo recopilar algunos textos de los aquí publicados (como hiciera, por ejemplo, acá, acá o acá). Y dada la profusión en la actualidad de dispositivos que permiten leer cómodamente libros electrónicos (fuera de la clásica pantalla de una computadora), decidí despedir el 2011 ofreciendo a los sufridos lectores un eBook gratuito que agrupa los textos que más me gustan publicados aquí en Amor Entintado entre el 2004 y el 2009.

El volumen de marras se intitula Demasiado tiempo libre, y pueden agenciárselo inmediatamente en cualquiera de los siguientes formatos:

  • PDF (para cualquier dispositivo que lea el formato Acrobat Reader)
  • EPUB (para Apple iBooks, Sony Reader, B&N Nook, Kobo eReader, etc.)
  • Mobipocket (para Amazon Kindle y otros)
  • RTF (para cualquier procesador de texto medianamente moderno)

No hay en esas páginas nada que no se pueda encontrar hurgando un poco acá mismo, pero a veces sirve tener todo junto y en un formato accesible como para entender la magnitud de tamaño desaguisado. Espero que les guste.

PD: Ante cualquier problema, hay una página alternativa de acceso al librito por aquí.

 

Estas imágenes fueron tomadas en la ciudad de Nueva York a principios de noviembre de este año, durante una breve visita en la que un seguro servidor trató de no dar demasiada lástima durante el celebérrimo maratón que se corre por sus calles:

(Click en las imágenes para agrandarlas)

 

Decías siempre
         que recortar frases de cualquier forma
         no clasifica
                  per se
         como poesía
por lo que esto
                  claramente
                  definitivamente
                  no es
         un poema dedicado a tu ausencia

pasa que
                  se me rompió este teclado
         de mierda
         y llamé al técnico
pero
         el tipo insiste en imitarte
                                             y jamás vendrá

 

El sábado 24 se cumplieron siete años de los eventos que se relatan, plenos de cursilería, en este post. Y así estamos hoy:

Mateo y la pelota

Mateo ensaya su chanfle de derecha

Gonzalo y Mateo

Gonzalo y Mateo comentan las últimas novedades bursátiles

Pareciera como si entre un momento y otro hubieran pasado apenas unos días. Y, si uno lo piensa un poco, es verdad.

 

—¿Hace frío allá arriba? —le gritan los chimpancés, entre risas—. ¿Llegás a ver a tu mamá en África? ¿O la nubosidad disminuye parcialmente tu visibilidad?

Se cruzan entre sus patas flacas, haciéndola tropezar. Usan su cuello como tobogán. Se balancean colgados de su cola. Y Lunghetta la jirafa, fiel a la zoología, la genética y la historia, soporta el acoso incesante de los monos del Circo de los Hermanos Farfalla sin emitir palabra.

Pero durante las horas oscuras de la noche, cuando detrás de la enorme carpa es todo grillos y ronquidos, Lunghetta afila con ahínco sus colmillos en las barras de la jaula y sueña con el momento, cada día más cercano, en el que espante a toda la troupe con ese alarido que lleva miles de años atragantado en su garganta y luego se zampe a Pocholito, el más descarado de esa banda de primates, de un largo y lentísimo trago.

(Entradas anteriores en la saga del Circo de los Hermanos Farfalla)

 

Rojos de vergüenza

En retrospectiva, parece dolorosamente obvio que era una mala idea. Pero los representantes de la compañía, en sus trajes brillosos y peinados perfectos, habían sido muy persuasivos: “¡Firmeza y flexibilidad! ¡Cero mantenimiento! ¡Esto es el futuro!”. Algunos dicen que el intendente aceptó algún tipo de soborno, pero no me consta.

La cosa es que llegaron las lluvias de otoño, los otrora flamantes árboles metálicos se oxidaron de un día para el otro y el barrio enrojeció de vergüenza para siempre.

 

“El maestro indiscutido del microcuento castellano”, celebra el mundillo literario, sin sospechar que el pobre pasa sus madrugadas llorando y moqueando sin consuelo por esa maldita imposibilidad de vulnerar la barrera de las tres líneas.

© Entintado bajo Creative Commons License. Suffusion theme by Sayontan Sinha