Un tren parte de la estación por la mañana y se dirige hacia el sur, desplazándose a cuarenta y dos kilómetros por hora. En el vagón cuyo orden (contando desde la locomotora) corresponde al primer número primo divisible por un palíndromo, viajan tres hermanas y tres hermanos, pertenecientes a distintas familias. El hermano mayor y la hermana menor dicen siempre la verdad; el hermano menor y la hermana mayor siempre mienten; los hermanos del medio mienten los lunes, miércoles y viernes, y dicen la verdad el resto de los días.

Las hermanas, todas ellas ataviadas con sombrero (dos de ellos verdes, el restante amarillo), están sentadas una detrás de la otra en el costado izquierdo del vagón, de manera que la que está sentada en tercer lugar ve a las dos que están por delante suyo, la que está sentada en el medio sólo ve a la primera, y la primera no ve a ninguna de sus hermanas. Los hermanos, todos ellos con distinto color de cabello (uno castaño, uno rubio, uno pelirrojo), están dispuestos en el costado derecho del vagón de manera análoga a la de las hermanas, pero mirando hacia el otro lado.

Luego de catorce minutos de viaje, el tren vira cuarenta y dos grados hacia la izquierda y el guarda hace su aparición en el vagón que nos atañe para marcar los boletos de los pasajeros. Se acerca primero a la hermana sentada en último lugar quien, entregándole con parsimonia su boleto, le dice: “Ojalá ayer Martes lo hubiera conocido al morochito sentado a mi izquierda mientras me compraba este sombrero, porque está para comérselo a mordiscones. Ahora, a medio camino de nuestro viaje, es quizás demasiado tarde.”

Algo descolocado por semejante franqueza, el guarda se dirige al susodicho hermano, que extrañamente no era morocho sino pelirrojo. Éste le dice: “Ésa de sombrero verde a la que le marcó el boleto recién es bastante liviana de cascos. La vengo registrando desde que salimos, hace ya casi dos horas. A mí la que me gusta es la que está sentada en el medio, la más veteranita, que parece medio amarga y hoy me decía en el andén que odia viajar los Lunes con sombrero amarillo, pero que no tenía otro remedio”.

El guarda, luego de estas innecesariamente explícitas declaraciones, duda un momento antes de dirigirse a la segunda hermana. Cuando eventualmente decide continuar con su trabajo y se acerca, la muchacha ni corta ni perezosa se acomoda su sombrero verde y le dice con aire conspiratorio, mientras le guiña el ojo: “Si me hace gancho con el muchacho rubiecito sentado primero en la fila, yo le presento a mi hermana menor, que es bastante atorranta. Sobre todo los días Jueves, como hoy. Ella le dirá que se siente atraída por el pelirrojo, pero como siempre miente, yo no le haría caso”.

Ya completamente aterrorizado por el nivel de las conversaciones, el guarda decide no marcar el boleto al resto de los pasajeros del vagón y termina con cualquier esperanza que tuviéramos de averiguar quién es quién, sus colores de sombreros y cabellos, el vagón en el que viajan, qué día es, a dónde se dirigen y cuánto tardarán en llegar.

La pregunta: ¿Si Ud. pudiera recuperar los minutos que malgastó leyendo estas líneas, cuántas maneras diferentes de asesinar al autor podría idear en dicho período de tiempo?

(Con el perdón de Markelo)

  25 Comentarios a “Enigma ilógico”

  1. O sea: nunca empieces a leer un texto de abajo hacia arriba, o estropearás el efecto paradigma. (Maldición, maldición, y tres veces maldición).

  2. Bater: ¡Oh, no! Eso es un efecto secundario de empezar a leer el diario por los chistes. Lo sé, yo también lo sufro.

  3. La respuesta es: sólo una. El tiempo se hará cargo.

    Bello relato. (acabar con la última frase de “El inmortal” de Borges este comentario) :P

  4. Hola, amigo. Para cuándo un poema?. Aunque sea pequeño

  5. La solución al acertijo es 4! A que sí? O_o

    Uhhh… eerrr ¬¬

    Me sonreí un buen rato :)

  6. Para dar con la solución habría que efectuar cierta clase de cálculos que los de letras ya no estamos habituados a hacer, así que temo que voy a entregar el examen en blanco.

    Si cabe, para aprobar, le diría que me gusta mucho su blog.

  7. Santi: Admirable paciencia ante la tentación inmediata de un buen estrangulamiento. Bien por usted.

    Sr. Contreras: Es que cuando me asalta la inspiración poética (y la verdad, me parece que nunca lo hace), me deja desnudo y medio muerto en un callejón y tengo que arrancar desde cero. Pero haré todo lo posible.

    n.a.p.g.: Haber aportado algo a una sonrisa vale demasiado. ¡Gracias!

    Adrián: Muchísimas gracias, y prometo retribuir las visitas.

  8. 29.

    Saludos!

  9. Tinch: ¡Maldito psicópata!

  10. Estuve a punto de comenzar a anotar en una hoja las pistas…me han encantado siempre esos problemas de variables y probabilidades….

    Buena igual, no te mataría porque me hiciste reír….

    p.d. por cierto llegué acá por recomendación de pretty y me han gustado los posts q he leído…el anterior excelente.

  11. ¡El asesino es el pelado de la fila dos que se hizo pasar por guarda! ¡Quitenle la máscara al sospechoso!

  12. No le diré cuantas ni le diré cuando, será con hamor.
    Un placer leerlo, gracias por el tiempo ganado.

  13. Pipi: ¡Guarda con el pelado, entonces!

    Samuel: Si a uno lo asesinan con hamor, muere felisérgico.

  14. Dorothy (que me habías quedado medio perdida allá arriba): Muchísimas gracias por la visita, y lamento el gasto en tinta y papel.

  15. Y le quitamos la máscara al pelado y resulta que era el viejo dueño del parque de diversiones!

    Santas sorpresatas, Tinto!

  16. sabelo, cuando los textos son muyyy largos, leo el primero y el ultimo parrafo…

    y ahora..leyendo esto, y despues de haberte tomado el tiempo escribeidno esto ¿cuantas formas se te ocurren de matar a tus lectores?

  17. Tinch: Mientras tanto, en el Salón de la Justicia…

    Ju: Ah, no. Bastante me cuesta controlar al autor, no me puedo hacer cargo de los lectores también. ¡Muchas gracias por la visita!

  18. JAJAJAJ

    Muy bueno!

    y… gracias.

  19. llegué por recomendación de Markelo … afortunadamente el advirtió que no fuéramos directo al final … por supuesto que hice lo contrario.

    Ahorré segundos valiosísimos!!

    saludos
    Mario

  20. Con una me llega.
    bye borrón enamorado…

    Por cierto, si la hermana menor comiera mandarinas mientras intenta dar a un poste de 10 cm con un pelota de 30 , el hermano menor seria pelirrojo, pero si el guarda se llama Julio y el autor Verne hoy es jueves. El porqué que te lo dé Markelo

  21. Markelo: De nada, fue mi humilde (y sacrílego) homenaje a Pequeños Enigmas, que se merece todos los honores.

    C.P.: Podríamos decir entonces que es buen consejo siempre hacer lo contrario a lo que te aconsejan. ¡Gracias por la visita!

    itn: Qué diferente sería todo si en vez de mandarinas fueran damascos, pero uno no puede controlar estas cosas aunque quiera. Un gran abrazo y gracias por pasar.

  22. Yo tengo varias dudas:
    - El guarda, ¿era veraz o mentiroso? ¿De qué color tenía el pelo? ¿Y la gorra?
    y, sobre todo:
    - ¿Que dirán los gatos de Doña asunción del tema?

  23. totalmente de acuerdo con itn en lo de las mandarinas, pero solo en el caso de que pluton no fuera el ultimo planeta. Respondiendo más a la pregunta, tendría mucho tiempo para pensarlo, porque fuihaciendo càlculos mientras avanzaba. Y probablemente sería un asesinato doloroso. llevo hasta ahora cuatro maneras.

  24. Deibyz: Según teorizan por allá arriba, el guarda ni siquiera era guarda. Habrá que llamar a Scooby Doo. Y los gatos, ya se sabe, son animales muy reservados. ¡Agradezco la visita!

    Santiago: El dolor vale (justamente) la pena, si tan sólo por llevar placer al lector.

  25. muy bueno, realmente me tente de continuar el relato en forma, digamos, leohmasliaca, y hacer una historia, probablemente, de amor. alto interesante huevon.

Lo siento, ahora mismo el comentario esta cerrado.

   
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